Hace 25 años, en enero de 1994, Miguel Nieto informaba en el diario SUR de una investigación llevada a cabo por Lucía Prieto y José Luis Casado, en la cual se ponía de manifiesto que los dos antiguos edificios situados en la entrada oriental de San Pedro Alcántara, habían sido la sede de la Granja Modelo impulsada por el marqués del Duero en la década de 1860.

Además, se daba a conocer que la escuela de agricultura se había emplazado sobre un antiguo trapiche o ingenio de fabricar azúcar, el llamado Trapiche de Guadaiza, levantado por Juan Lesseps en 1823. Por tanto, se descubría un edificio preindustrial, anterior a la fundación de la propia colonia de San Pedro Alcántara.

Artículo en diario SUR: El nacimiento de una colonia. 23 de enero de 1994

Poco después, en mayo de 1994 los historiadores Prieto y Casado presentaban un libro sobre la Granja Modelo, con amplia información de la experiencia innovadora, editado por la Asociación de Formación de Adultos y Cultura Popular Rosa Verde. Y en julio publicaban un artículo en el número 2 de la revista Rosa Verde.

 

El acto de inauguración de la biblioteca de San Pedro Alcántara tuvo lugar a las seis y cuarto de la tarde, del martes 19 de diciembre de 1978, según el Saluda enviado por el alcalde de Marbella, Francisco Palma. Poco después, a las siete de la tarde se inauguraría la de Marbella.

Al acto asistiría el ministro de Cultura, Pío Cabanillas, y otros altos cargos de la política nacional, provincial y local. Recordemos que dos días antes, el domingo 6, los españoles votaron de forma masiva y afirmativamente la Constitución, lo que abría una nueva etapa democrática en nuestro país.

El proceso para la puesta en marcha de la biblioteca se había iniciado casi un año antes, ya que el Pleno municipal en enero de 1978 acordó: solicitar su creación al Ministerio de Cultura, así como el establecimiento de un concierto con el Centro Provincial Coordinador de Bibliotecas, aprobar el reglamento de su régimen interno y el de préstamo de libros, y una propuesta de Junta de la Biblioteca, compuesta por el Concejal delegado de Cultura, José Manuel Vallés, y los directores de los dos colegios de E.G.B. de San Pedro Alcántara, Jerónimo Torquemada y Francisco Lavela, mientras que para encargado se proponía al maestro Luis Sánchez Cuñat.

A los dos años de este último acuerdo, diciembre de 1980, se cambió la composición de la Junta, ya en el contexto de la primera corporación municipal democrática. Tenía como presidente al alcalde de Marbella, Alfonso Cañas, y como vocales a Manuel López, teniente de alcalde de San Pedro Alcántara, junto con Hipólito Fernández, José Llamas y Remedios Nieto. Como responsable de la biblioteca se nombró a María Dolores Zamora, que con el tiempo fue sustituida por María Luisa Otal, quien en la actualidad sigue desempeñado el cargo, y a la cual queremos reconocer su labor a lo largo de todos estos años.

Pero no sería hasta unos meses después, febrero de 1981, cuando se publicó en el Boletín Oficial del Estado la Orden de la creación de la “Biblioteca Pública Municipal de San Pedro Alcántara”.

Hasta aquí los datos extraídos de documentos procedentes del Archivo Municipal de Marbella, que tendrían que confrontarse con otra información, para completar la pequeña historia de una institución tan relevante como es una biblioteca pública, la de San Pedro Alcántara, que hoy cumple 40 años.

 

La biblioteca ocupó el lugar del matadero municipal, en la esquina de las calles Manuel Cantos y Doctor Eusebio Ramírez. En la fotografía se puede ver como los bajos lo ocupaba un Centro Juvenil, después se dieron allí clases de la Universidad Popular y más tarde se instaló la sala infantil y juvenil de la biblioteca, dejando la de la planta superior para los adultos.

La biblioteca se trasladó a la plaza de la Iglesia. Y en la actualidad en sus locales funciona una oficina de la Policía Nacional, trasladándose la puerta de entrada de la calle Doctor Eusebio Ramírez a Manuel Cantos.

Vista interior

En la esquina de la mesa se puede ver el libro de Fernando Alcalá San Pedro Alcántara. La obra bien hecha del marqués del Duero, quizá uno de los ejemplares más consultados de la biblioteca.

En la parte superior de la estantería una enciclopedia, ahora en desuso por un masivo empleo de Wikipedia y otros medios.

En medio Carolina de Mónaco y Brigitte Bardot ocupan las portadas de dos revistas. El diario SUR anuncia un inminente cambio de ministros en el Gobierno que presidía Adolfo Suárez. A la derecha la revista Voz Propia, de una asociación juvenil de San Pedro Alcántara.

En el estante inferior Cambio 16, que junto con Triunfo del estante de en medio, fueron revistas que contribuyeron a la información del cambio democrático en España, y al propio cambio. También se puede ver Mundo Escolar, una publicación del ¿Colegio Pablo Ruiz Picasso?.

Junto al mueble fichero con el catálogo de los libros el mostrador de información, recepción y oficina de la responsable de la biblioteca. El ventilador nos hace recordar el calor que hacía en verano en la sala. Y una máquina de escribir portátil de los tiempos, no demasiado lejanos, en los que vivíamos sin ordenador.

Este año de 2018 se cumple el 75 aniversario de la creación de la Comunidad de Regantes de San Pedro Alcántara.

Con la parcelación de la colonia de San Pedro Alcántara fue necesario regular el aprovechamiento del agua entre los nuevos, y numerosos, propietarios. Así, en 1943 se constituye la Comunidad de Regantes de San Pedro Alcántara, que afectará a las tierras regadas con los ríos Guadalmina y Guadaiza, además de otros arroyos entre los que se encuentran el del Chopo con el embalse de Las Medranas, y el arroyo de La Leche con el embalse de su mismo nombre. De la misma fecha debe de ser la formación de la comunidad de Guadalmansa-Cancelada, para la regulación del territorio más occidental de la colonia.

El 29 de marzo de 1943 se reunían en el salón capitular del Ayuntamiento de Marbella, bajo la presidencia del alcalde Enrique Belón Lima, los propietarios de tierras regadas por el río Guadaiza Fernando Marín Galbeño, José Vázquez Delgado, Francisco Martín Granados, María Jiménez de la Cueva, Felipe Gómez Moreno, Salvador Gil García y Pedro Martín Granados. El objetivo de la reunión era acordar las condiciones de riego de sus fincas con las aguas, provenientes del río Guadaiza, y se solicitó al alcalde su intervención para regular el reparto y otras condiciones que afectaban. Como conclusión se eligieron a los dos primeros propietarios como representantes para que gestionasen un acuerdo que regulara el uso de las aguas del citado río.

Poco tiempo después, el 30 de agosto del mismo año, Norberto Goizueta Díaz, propietario de la hacienda Guadalmina, la mayor de las fincas segregadas de la colonia agrícola de San Pedro Alcántara, se dirigía al alcalde para constituir la comunidad de regantes de las aguas de los ríos Guadaiza y Guadalmina, incluyendo los embalses de Las Medranas y de La Leche. Alegaba Goizueta que el número de propietarios afectados era superior a 150 y el número de hectáreas a regar superaba las 250.

El 29 de octubre de 1943 la reunión se celebró en el salón de sesiones del Ayuntamiento de Marbella, presidiendo el alcalde accidental, José Maldonado Cabrero. Asistieron algo más de 50 propietarios afectados, sin citar las representaciones autorizadas, y se aprobó constituir la comunidad de regantes. El alcalde, teniendo en cuenta la falta de asistencia de las personas afectadas, en torno a 100, propuso nombrar, y así se hizo, presidente interino a Norberto Goizueta Díaz y como secretario a Cristóbal Parra Sánchez, y formar una comisión para elaborar las ordenanzas y reglamentos, de la que formarían parte, además de los dos citados, Juan Robledano Ruiz (que representaba a la sociedad de la colonia), Carlos Mackintosh Flores, Fernando Marín Galbeño (uno de los peticionarios del mes de marzo), Francisco Ruiz Romero y Francisco González Sánchez. Se acordó que las siguientes reuniones, para discutir y aprobar las normas pendientes, se harían en el local de la Central Nacional Sindicalista de San Pedro Alcántara.

En la actualidad, 2018, las aguas siguen corriendo por las acequias trazadas por la antigua colonia. Un patrimonio digno de conocer y conservar, cuyo elemento más significativo son los embalses de Las Medranas y La Leche.

ACTA DE INAUGURACIÓN DE LAS OBRAS DE LA FÁBRICA AZUCARERA

SAN PEDRO ALCÁNTARA, 12 DE SEPTIEMBRE DE 1870

«En la Colonia de San Pedro Alcántara a las cinco de la mañana del día doce de setiembre de mil ochocientos setenta, los señores Don Ángel María Chacón, Admor. Principal del Excmo. Sr. Marqués del Duero, Don Miguel Falconnet y Guillot, Ingeniero, Don Antonio de Segalerva y Castillo, Jefe de la contabilidad, Don Sandalio Chicote y Fernández, que lo es de Material y ganados, Don Pedro Morito Zamora, Alcalde pedáneo y Presidente del Tribunal agrícola, Don Francisco Pizarro Ramírez y Don Cristóbal Montesinos Naranjo, Vicepresidentes primero y segundo, y Don Martín de Huertas Morales, Secretario de dicho Tribunal, se constituyeron en la primera sección, cuarta división de la Vega del Mar, donde dicho Señor Excmo. tiene dispuesta la construcción de una Fábrica de azúcar; y estando hecho el emplazamiento de la misma, abiertos sus cimientos y dispuesto todo lo conveniente para dar principio a la obra, preparados al efecto los maestros alarifes y demás operarios necesarios por el Señor Administrador Don Ángel María Chacón, en el nombre de Dios y de la Virgen del Pilar, se hizo la colocación de la primera piedra en uno de los cimientos del centro de dicho emplazamiento, donde por el Sr. Presidente del Tribunal Agrícola se colocó la segunda; y autorizando así la inauguración de la obra quedó solemnizado el acto y dado principio a los trabajos que emprendieron los operarios seguidamente.

Y para que conste libramos la presente que queda sentada en el libro de actas de este Tribunal agrícola de cuyo documento se sacarán las copias necesarias que firmadas por los concurrentes se remite al Excmo. Sr. Marqués del Duero.»

Archivo del Marqués del Duero. Jerez de la Frontera

 

EL MARQUÉS DEL DUERO

Manuel Gutiérrez de la Concha e Irigoyen fue un militar de gran prestigio (alcanzó el grado de capitán general) y un político de alto nivel (presidió el Senado durante varias legislaturas). Pero para nosotros su importancia radica en que fue el fundador de San Pedro Alcántara.

Durante la década de 1850 compró numerosas fincas en los términos de Marbella, Estepona y Benahavís, y donde sólo había cortijos aislados levantó un pueblo. Tres calles: Duero, Lagasca y Pizarro con más de cien casas, desembocaban en una plaza donde edificó la Casa Administración (luego llamada de Robledano y que actualmente no existe) y una iglesia.

En su gran finca de más de 3.000 hectáreas, el marqués experimentó con nuevas plantas y abonos, pero sobre todo cultivó caña de azúcar, por lo que construyó para su molienda una moderna fábrica en lo que ahora es El Ingenio.

Planeó una densa red de carriles y un eficaz sistema de regadío con embalses y acequias que llegaban a gran parte de las tierras del latifundio. Proyectó una granja-modelo o escuela de capataces en un antiguo molino de azúcar, el Trapiche de Guadaiza, con profesores especializados. Además, adquirió maquinaria moderna en distintos países de Europa.

La colonia de San Pedro Alcántara, que así se llamaba la finca, fue reconocida por el Gobierno por sus innovaciones agrarias como un modelo a imitar en el conjunto atrasado del campo andaluz.

Los sampedreños debemos agradecer a este militar y político, metido a empresario, la fundación de lo que hoy es San Pedro Alcántara.

EL 27 DE JUNIO Y LA COLUMNA DE ABÁRZUZA

A pesar de tener más de sesenta años, el general Manuel de la Concha, nuestro marqués del Duero, se puso de nuevo al servicio de España para combatir a los carlistas, que pretendían reimplantar en nuestro país una monarquía absolutista.

Nombrado jefe del Ejército del Norte obtuvo importantes victorias en el País Vasco y se disponía a dar la batalla definitiva en Navarra contra los facciosos, cuando fue herido de muerte en la tarde del 27 de junio de 1874 en Monte Muru, municipio de Abárzuza. Conducido a la casa solariega de la familia Munárriz, donde tenía establecido su cuartel general, falleció poco después.

La columna, cuya fotografía acompaña a este texto, se encuentra en ese lugar. En la ladera de Monte Muru, al borde la carretera que llega hasta el pueblecito de Abárzuza. Fue levantada cinco años después de su muerte como recuerdo al héroe caído en el campo de batalla. Una columna truncada, como rota fue su vida por el amor a la patria. En el pedestal hay varias inscripciones, entre ellas un retrato del marqués del Duero y su escudo nobiliario, parecido al que se encuentra en el Paseo de las Palmeras de San Pedro Alcántara.

Debido a esa fecha, cada 27 de junio se recuerda al fundador de nuestro pueblo.

Este año a la Hermandad de San Pedro de Alcántara se une, como en otras ocasiones, la Asociación San Pedro Alcántara 1860. Con actos que culminarán con la imposición de una corona de laurel en la escultura del marqués del Duero en la rotonda situada detrás de la iglesia.