Plano del conjunto de la fábrica azucarera de San Pedro Alcántara, que incluía una alcoholera y otras instalaciones complementarias, cuya trama urbana se conserva en parte en el actual barrio de El Ingenio, que con el tiempo daría lugar a las calles principales: Julio Romero de Torres y José Echegaray, observándose en el dibujo dos hileras de casas en cada una de ellas.

El plano está fechado en 1902, un año antes de la venta del complejo industrial a la Sociedad General Azucarera de España, por parte de la Sociedad Colonia de San Pedro Alcántara, que a su vez la había adquirido a la Société Sucrière de la Colonie de San Pedro Alcántara en 1901.

La explicación de los números y letras del plano (traducida del francés), con la superficie ocupada por cada elemento, la transcribimos a continuación:


Para más información puede verse la tesis de José L. Casado Bellagarza, La colonia agrícola de San Pedro Alcántara. 1857-1910, disponible en Internet.

Una versión de la misma está en proceso de edición por la Universidad de Málaga.

La fotografía, cedida por Manuel Fernández Valdivia para este blog, pertenece a una publicación de la Organización Sindical, editada en 1959. Acompaña a un listado de nombres de los principales dirigentes políticos y cargos sindicales de la provincia. Por tanto, se le consideró con la suficiente importancia para ilustrar la reseña sobre Málaga.

El pie de foto no hace referencia a San Pedro Alcántara, sino que se titula como “Nuevo poblado entre Marbella y Estepona”. En este sentido podría entenderse que se corresponde con los poblados de colonización puestos en marcha por el régimen franquista entre 1940 y 1970 para fomentar la maltrecha producción agraria del momento.

Obviamente, no es así, ya que la colonia sampedreña tenía cien años de existencia cuando se hizo la fotografía. Caben dos respuestas. O fue un error por parte de los editores. O una falsa propaganda de los poblados de colonización, que en esos momentos se desarrollaban en la provincia, gran parte de ellos en el Valle del Guadalhorce.

Sea como fuere, nos ofrece una magnífica visión de lo que era el pueblo de San Pedro Alcántara, tal como fue concebido y ejecutado en su mayor parte desde los comienzos por el marqués del Duero, excepto la Villa de San Luis (década de 1880) o las casas situadas al sur de la calle Nueva (comienzos del siglo XX).

La imagen panorámica está tomada desde el noroeste de la población, desde una altura situada casi en vertical de las Casillas Nuevas y Casa de Robledano, apreciándose las mismas en el ángulo inferior izquierdo.

Para una mejor orientación, se ha rotulado de la siguiente forma:

Calle Nueva

Calle Marqués del Duero

C L: Calle Lagasca

C P: Calle Pizarro

P: Plaza

I: Iglesia

E: Economato

C: Cine Imperial

L: Lavadero

D ó N: Casa de los Dependientes o Casillas Nuevas

A ó R: Casa Administración o de Robledano

V: Villa de San Luis

La fotografía fue tomada a la caída de la tarde, apreciable por una sombra muy amplia de la iglesia en el centro de la plaza. Algo que habrá que tener en cuenta, para no confundir la sombra de las casas con elementos de las mismas, como los tejados.

Por último, indicar que existe una foto “gemela” de ésta, tomada quizá el mismo día, a juzgar por la coincidencia de construcciones y cultivos. Pero con una panorámica desde el noreste, y en la cual se puede apreciar el llamado Cortijo y las instalaciones en torno a la Granja o Trapiche de Guadaiza, ilustración reproducida en algunas publicaciones.

En definitiva, estamos ante una representación inédita del armonioso urbanismo sampedreño que se mantuvo durante un siglo, entre 1860 y 1960.

Imagen para el recuerdo.

 

 

 

 

No fue hasta 1885 cuando se abrió el cementerio de San Pedro Alcántara, construido por la compañía propietaria de la colonia, ya que el Ayuntamiento de Marbella, a pesar de su obligación, no lo había ejecutado desde que comenzó el poblamiento sampedreño en 1860.

En la actualidad se pueden observar en él en torno a una decena de tumbas con muchos años, algunas de ellas centenarias, por lo cual podemos considerar el recinto como un lugar de memoria inmaterial y material, con elementos dignos de ser conservados como patrimonio histórico.

La buena disposición de la empresa concesionaria del camposanto en relación a este patrimonio, se debería concretar en un protocolo de actuación por parte de la Tenencia de Alcaldía, para conservar y restaurar las citadas sepulturas.

Algo pendiente desde 2016, cuando José Luis Casado publicó en la revista Vivencias de Hermandad, un artículo en el que se recoge la historia del cementerio y un inventario de las centenarias tumbas.

La sombra de este pasado debería permanecer.

El artículo completo se puede leer aquí:

El cementerio de la Colonia de San Pedro Alcántara. José L. Casado (2016)

 

 

 

     La Feria de 1898 en San Pedro Alcántara tuvo un programa con actividades dignas de una gran población: iluminación eléctrica, proyección de cuadros disolventes (parecidos a diapositivas), lidia de un novillo de muerte, además de la tradicional procesión (que entonces era del patrón seguido de otras imágenes de la iglesia), los fuegos artificiales y el baile en la plaza. Y por si fuera poco, ese año se inauguró el hospital de la colonia, que completaba el seguro que disfrutaban los habitantes, que cubría médico y medicinas a cambio del uno por ciento de su salario. Fue una feria imponente.

     El artículo publicado en el programa de la Feria de 2018 explica todo esto con más detalle:

Artículo de la Feria de 1898 en el programa de 2018

 

 

Este año de 2018 se cumple el 75 aniversario de la creación de la Comunidad de Regantes de San Pedro Alcántara.

Con la parcelación de la colonia de San Pedro Alcántara fue necesario regular el aprovechamiento del agua entre los nuevos, y numerosos, propietarios. Así, en 1943 se constituye la Comunidad de Regantes de San Pedro Alcántara, que afectará a las tierras regadas con los ríos Guadalmina y Guadaiza, además de otros arroyos entre los que se encuentran el del Chopo con el embalse de Las Medranas, y el arroyo de La Leche con el embalse de su mismo nombre. De la misma fecha debe de ser la formación de la comunidad de Guadalmansa-Cancelada, para la regulación del territorio más occidental de la colonia.

El 29 de marzo de 1943 se reunían en el salón capitular del Ayuntamiento de Marbella, bajo la presidencia del alcalde Enrique Belón Lima, los propietarios de tierras regadas por el río Guadaiza Fernando Marín Galbeño, José Vázquez Delgado, Francisco Martín Granados, María Jiménez de la Cueva, Felipe Gómez Moreno, Salvador Gil García y Pedro Martín Granados. El objetivo de la reunión era acordar las condiciones de riego de sus fincas con las aguas, provenientes del río Guadaiza, y se solicitó al alcalde su intervención para regular el reparto y otras condiciones que afectaban. Como conclusión se eligieron a los dos primeros propietarios como representantes para que gestionasen un acuerdo que regulara el uso de las aguas del citado río.

Poco tiempo después, el 30 de agosto del mismo año, Norberto Goizueta Díaz, propietario de la hacienda Guadalmina, la mayor de las fincas segregadas de la colonia agrícola de San Pedro Alcántara, se dirigía al alcalde para constituir la comunidad de regantes de las aguas de los ríos Guadaiza y Guadalmina, incluyendo los embalses de Las Medranas y de La Leche. Alegaba Goizueta que el número de propietarios afectados era superior a 150 y el número de hectáreas a regar superaba las 250.

El 29 de octubre de 1943 la reunión se celebró en el salón de sesiones del Ayuntamiento de Marbella, presidiendo el alcalde accidental, José Maldonado Cabrero. Asistieron algo más de 50 propietarios afectados, sin citar las representaciones autorizadas, y se aprobó constituir la comunidad de regantes. El alcalde, teniendo en cuenta la falta de asistencia de las personas afectadas, en torno a 100, propuso nombrar, y así se hizo, presidente interino a Norberto Goizueta Díaz y como secretario a Cristóbal Parra Sánchez, y formar una comisión para elaborar las ordenanzas y reglamentos, de la que formarían parte, además de los dos citados, Juan Robledano Ruiz (que representaba a la sociedad de la colonia), Carlos Mackintosh Flores, Fernando Marín Galbeño (uno de los peticionarios del mes de marzo), Francisco Ruiz Romero y Francisco González Sánchez. Se acordó que las siguientes reuniones, para discutir y aprobar las normas pendientes, se harían en el local de la Central Nacional Sindicalista de San Pedro Alcántara.

En la actualidad, 2018, las aguas siguen corriendo por las acequias trazadas por la antigua colonia. Un patrimonio digno de conocer y conservar, cuyo elemento más significativo son los embalses de Las Medranas y La Leche.