Patrimonio histórico de San Pedro Alcántara (Málaga)

No fue hasta 1885 cuando se abrió el cementerio de San Pedro Alcántara, construido por la compañía propietaria de la colonia, ya que el Ayuntamiento de Marbella, a pesar de su obligación, no lo había ejecutado desde que comenzó el poblamiento sampedreño en 1860.

En la actualidad se pueden observar en él en torno a una decena de tumbas con muchos años, algunas de ellas centenarias, por lo cual podemos considerar el recinto como un lugar de memoria inmaterial y material, con elementos dignos de ser conservados como patrimonio histórico.

La buena disposición de la empresa concesionaria del camposanto en relación a este patrimonio, se debería concretar en un protocolo de actuación por parte de la Tenencia de Alcaldía, para conservar y restaurar las citadas sepulturas.

Algo pendiente desde 2016, cuando José Luis Casado publicó en la revista Vivencias de Hermandad, un artículo en el que se recoge la historia del cementerio y un inventario de las centenarias tumbas.

La sombra de este pasado debería permanecer.

El artículo completo se puede leer aquí:

El cementerio de la Colonia de San Pedro Alcántara. José L. Casado (2016)

 

 

 

 

 

A veces se dice, o se piensa, que San Pedro Alcántara no tiene patrimonio histórico, el que tiene es muy reducido o ha sido destruido en su mayor parte.

Es verdad que ha sufrido bajas muy importantes, pero todavía se conservan bienes relevantes, desde la época romana a la actual, pasando por los tiempos de la colonia agrícola. De igual modo, se pueden estimar como sujetos de valor histórico o artístico algunos que pasan desapercibidos.

Con estas premisas, José Luis Casado Bellagarza ha elaborado un artículo titulado “Propuestas para un inventario del Patrimonio histórico de San Pedro Alcántara”. En él se relacionan, de forma provisional y resumida, elementos que forman parte del patrimonio sampedreño, a veces desconocidos por los propios vecinos. Con ello se pretende su difusión, llamar la atención para que se profundice en su conocimiento, se fomente la investigación sobre los mismos y se protejan, para que perduren en el futuro como muestra de una historia común.

El artículo se ha publicado en la revista Vivencias de Hermandad, n.º 10. Es difícil que una revista local alcance ese número, por lo cual felicitamos a la Juntas de Gobierno de la Hermandad del Patrón de estos diez años, que han hecho posible su edición, además de lograr que la entidad sea reconocida por sus objetivos religiosos, además de convertirse en importante sujeto identitario y de difusión cultural. ¡A por el número 11!

El artículo se puede leer en el siguiente enlace en PDF:

Propuestas para un inventario del Patrimonio histórico de San Pedro Alcántara

 

 

 

En el mar Mediterráneo, a unos 8 kilómetros al suroeste de San Pedro Alcántara, se encuentra el bajo, o fondo marino elevado, del Placer de Bóvedas, llamado así por encontrarse frente a las termas romanas del mismo nombre. Tras una profundidad arenosa que alcanza unos 40 ó 45 metros, el Placer de Bóvedas se alza hasta llegar a unos 25 metros, con una longitud de un kilómetro y una anchura de 500 metros. A continuación, hacia el sur, ya el mar va alcanzando una hondura que llega pronto a los 100 metros.

Es un lugar donde tradicionalmente ha habido una abundante pesca. Además, es muy conocido por los aficionados al submarinismo, organizándose visitas para admirar la belleza de su fondo rocoso y la diversidad de fauna, con esponjas, estrellas de mar, caracolas, erizos, pulpos o peces. En este sentido, desde diversas organizaciones se ha solicitado su protección, por la existencia de algunas especies amenazadas de extinción.

Además, en el Placer de Bóvedas se han encontrado restos arqueológicos, como anclas y ánforas. Según la declaración de Zona de Servidumbre Arqueológica, de la Orden de la Consejería de Cultura de 20 de abril de 2009 (BOJA del 29 de mayo).

Muy cerca, se declaró también espació subacuático protegido la desembocadura del río Guadalmina, sobre todo por el hallazgos de fragmentos de ánforas.

En julio de 2016 el periódico San Pedro Información daba cuenta de hallazgos pertenecientes a dos navíos. Uno de ellos podría ser el galeón español San Diego, procedente de América, y hundido en 1630. Otro, el buque francés Lys, embarrancado en 1705.

 

 

 

Hace una semana, parece que fue en la noche del 9 al 10 de enero, se cometió un atentado al patrimonio histórico de Marbella, que afecta en primer lugar a todos los que vivimos aquí, y después a todos los andaluces, al estar considerado Bien de Interés Cultural en nuestra Comunidad.

El expolio se concretó en el mosaico de Medusa, el tema más llamativo de la estancia noble de la antigua vivienda situada junto al mar y muy cerca del río Verde. Desapareció una de las aves de la esquina del cuadrado donde se inserta la cabeza mitológica. Y de forma muy burda se arrancó la imagen de la Gorgona, lo cual evidencia la “poca profesionalidad” del atacante.

En los días siguientes continuaremos con noticias sobre este tema. Mientras tanto, sirva de portada esta fotografía de los alumnos del Colegio Público La Azucarera en una visita al yacimiento, que en aquellos momentos (mitad de la década de 1980) se recorría siguiendo las huellas de sus habitantes de hace dos mil años.

Paradójicamente, ahora que el monumento había sido acondicionado, en 2013, con una cubierta y pasarelas para proteger mejor las teselas, es cuando ha sido objeto de un daño irreparable.

 

Trapiche planta primera

Hoy, 18 de mayo, se celebra el Día Internacional de los Museos. Donde pueda celebrarse, claro. Y es que en San Pedro Alcántara, a pesar de su mayoría de edad, 150 años cumplió en 2010, no disponemos de ningún local que responda a los fines de exhibición, conservación e investigación de los restos materiales de su historia y a través de los cuales los ciudadanos puedan instruirse y deleitarse. O a lo mejor es que tenemos que esperar otros 150 años.

El proyecto de crear un museo sobre la colonia agrícola en la antigua alcoholera de El Ingenio, década de 1980, no llegó a fructificar. Tampoco fraguó la idea de centro de interpretación junto a la basílica Vega del Mar. Y es que no nos vale poseer uno de los yacimientos romano-paleocristianos más relevantes de la provincia ni ser herederos de una de las experiencias más novedosas del campo andaluz.

Quizá por todo eso el establecimiento cultural que más posibilidades tenemos de disfrutar sea el Museo de las Promesas Incumplidas. Su originalidad puede ser un atractivo indiscutible y si además el continente lo diseña algún Pritzker tenemos asegurado el éxito de taquilla.

Su ubicación sería en el  desvencijado trapiche de Guadaiza. Ya saben, la antigua fábrica de azúcares que el marqués del Duero convirtió, a duras penas, en pugna con Ministerios y Diputación Provincial (en lo que parece es una constante en la historia de este pueblo: la reivindicación continua), en una granja para formar personal intermedio para las labores del campo.

Albergará, según llevan repitiendo desde hace seis años los dirigentes municipales: aulas-talleres, salón de usos múltiples-teatro y biblioteca-archivo-museo. Lo mismo que llevamos escuchando desde el año 1994, más o menos.

Para albergar con dignidad tantos usos no basta usar guiones ortográficos. Haría falta 3 ó 4 trapiches como el que construyó Lesseps, posterior sede de la granja modelo, cuyo ambicioso plano mando redactar el general Concha.

Si leemos el pliego de condiciones técnicas y administrativas de la obra que proyecta actualmente el Ayuntamiento de Marbella se puede leer en el apartado de preguntas frecuentes:

“En cuanto al programa del museo-biblioteca, ¿podrían concretarlo un poco más?
El museo biblioteca no está definido aún, por lo que debe proyectarse un espacio que pueda ser útil para ambas finalidades, con la suficiente flexibilidad para afrontar su futuro aún indeterminado.”

Y si observamos el plano de la planta primera, además de 4 aulas de diferentes tamaños, el polivalente museo-biblioteca-archivo se desarrollaría en centenar y medio de metros.

Todo un reto arquitectónico.

Por todas estas dificultades, proponemos que se siga el modelo del Museo de Miniaturas de Mijas. Y que a los proyectos no ejecutados en San Pedro Alcántara en el plano cultural se añadan los que faltan en los aspectos educativos, deportivos, de comunicaciones, regeneración de playas, saneamiento o autogestión, para convertirlo en un referente mundial: MUPROIN o Museo de las Promesas Incumplidas.