Moneda Cerro Colorado

A mediados del siglo XIX los trabajos agrícolas desarrollados en la colonia de San Pedro Alcántara aprovecharon sillares de antiguas construcciones enclavadas en el Cerro Colorado para abancalar esta colina, situada a caballo entre los municipios de Marbella y Benahavís.

Siglo y medio después, el uso turístico había reemplazado al agrario, y en 1999 maquinaria pesada amesetaba Cerro Colorado, rebajándolo cinco metros de altura y destruyendo de forma irreparable uno de los asentamientos prerromanos con más interés de la costa occidental malagueña. A pesar de que desde 1996 se sabía, por las indagaciones arqueológicas previas a la construcción de la autopista de peaje AP-7, de la presencia de un oppidum (poblado fortificado en altura).

La asociación Cilniana denunció en mayo de 1999 la destrucción del yacimiento. Y en los años 2004 y 2005 la Consejería de Cultura, ante la pretensión de urbanizar la zona, realizó excavaciones que condujeron en 2007 a la incoación de expediente de Bien de Interés Cultural de Cerro Colorao (sic), y su declaración como tal en 2009, tras constatarse la importancia patrimonial del lugar.

Actualmente Cerro Colorado se encuentra a 4,5 kilómetros en línea recta del mar, pero hace 2.500 años, cuando comenzó el poblamiento del mismo, estaría a un kilómetro aproximadamente, y el río Guadaiza sería navegable para pequeñas embarcaciones, lo que explicaría el hallazgo de ánforas dedicadas a las producciones marinas y diversos útiles pesqueros.

La cronología del yacimiento se puede dividir en varias etapas. La más antigua iría desde la mitad del siglo IV a. C. hasta la mitad del III a. C. y corresponde a una ciudad mastiena. Los mastienos, coetáneos de los tartesios, ocuparon el espacio comprendido entre el Estrecho de Gibraltar y Málaga.

Una segunda etapa se caracteriza por la ocupación púnica de Cerro Colorado, y se enmarcaría entre los años 237 (dominio cartaginés de la zona) y 206 a. C. (llegada de los romanos). El poblados se reorganiza y una muralla púnica, con un torreón, se superpone a las estructuras mastienas. Los hallazgos de esta época han sido los más abundantes, además de la muralla, con una anchura media de1,60 metros, se excavaron varias habitaciones, encontrándose ánforas, una daga y tres orzas con un tesorillo de anillos, brazaletes, monedas y otros objetos, sobre todo de plata.

De la tercera etapa, desde el 206 a. C. hasta la década de los 80 d. C., en época plenamente romana, los hallazgos fueron escasos, dada la destrucción de los 5 metros más superficiales del yacimiento. No obstante, Cerro Colorado se convierte en un elemento imprescindible para conocer la historia malagueña, en relación con otras poblaciones cercanas de la misma época como Lacipo, en Casares, y Carteia, en San Roque, de la época prerromana.

En enero de 2012 la asociación Cilniana denuncia a los Ayuntamientos de Benahavís y Marbella, dada la confusa delimitación de ambos términos municipales en ese lugar, ante la Consejería de Cultura, por la irrupción de maquinaria en Cerro Colorado que estaría dañando de nuevo el yacimiento.

Obras consultadas:
SOTO IBORRA, Antonio y BRAVO JIMÉNEZ, Salvador (2006), «Cerro Colorado: un asentamiento púnico romano en Benahavís (Málaga)», Mainake, n.º 28, pp. 383-395.
Biblioteca particular de Juan Andrés Gómez Duarte

BRAVO JIMÉNEZ, Salvador y SOTO IBORRA, Antonio (2007), «Cerro Colorado: un asentamiento de época púnica en la costa occidental malagueña», Espacio, Tiempo y Forma, Serie II, Historia Antigua, t. 19 y 20, pp. 399-435.
Disponible en Internet: http://e-spacio.uned.es

Últimamente se ha publicado:
BRAVO JIMÉNEZ, Salvador y otros (2008), «El tesoro de Cerro Colorado. La Segunda Guerra Púnica en la costa occidental malagueña (Benahavís, Málaga», en ARÉVALO GONZÁLEZ, Alicia (coord.), Actas XIII Congreso Nacional de Numismática «Moneda y arqueología». Cádiz, 2007, Madrid, Casa de la Moneda y Cádiz, Universidad de Cádiz, vol. 1, pp. 105-118. Disco compacto.

2 comentarios
  1. José A. Moreno
    José A. Moreno Dice:

    Qué pena! Una vez más el yacimiento arrasado y destruido. Y, por cierto, nadie cita al culpable, y todo sabemos quién es. Tremendo!

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  2. Javier M.
    Javier M. Dice:

    Lo que ha ocurrido con Cerro Colarao no tiene nombre; bueno, sí lo tiene pero me lo callo. Y también tiene un nombre parecido la planificación del dinero que se ha dedicado al patrimonio en época de bonanza, pero sólo a aquellos yacimientos «más publicitarios» cuando, con no mucho dinero, muchos otros yacimientos menores pero no menos importantes podrían haberse puesto en valor sirviendo, no sólo para mantener nuestra memoria, sino como recurso económico en muchas zonas. En fin, es la historia de siempre; pasa con todo, no sólo con el patrimonio histórico; también con el deporte, con el medio ambiente… a los que parten el bacalao desde siempre les han gustado las obras faraónicas.

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