La inconfundible Casa de Robledano, llamada así por haberla adquirido el último administrador de la colonia de San Pedro Alcántara, Juan Robledano Ruiz, y que era la Casa Administración en los tiempos del marqués del Duero, datada hacia 1860, reconvirtió sus bajos en un restaurante, Mesón San Pedro, pero la escultura que se ve en la entrada representa al otro san Pedro, el apóstol, con sus inconfundibles llaves del reino de los cielos, y no san Pedro de Alcántara.

 

En las fotos, de José Luis Casado Bellagarza, de mayo de 1980, se pueden apreciar otros detalles, como la sofisticada jaula para pájaros y el solar resultante del derribo de la casa colindante, también antigua, preludio de los cambios en la plaza y de la destrucción, en época de Gil y sus secuaces, de la propia Casa de Robledano. Llegaba en la década de 1990 un San Pedro Alcántara diferente, y no mejor que el de antes.

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