No es el “Enhiesto surtidor de sombre y sueño” que ensalzó Gerardo Diego, aunque para nosotros sea un “Chorro que a las estrellas casi alcanza”.

Recuerdo de los bosques que poblaban desde Guadalmina a Guadaiza. El eucalipto, fue el árbol representativo de la colonia, sembrado a miles hace un siglo, para desecar las charlas y acabar con el Anopheles, así como para alimentar la central eléctrica en época de sequía.

Van quedando cada vez menos. Pero basta uno, como nuestro guardián de la playa, para evocar una parte de la historia de San Pedro Alcántara.

1 comentario
  1. José Castellano Alarcón
    José Castellano Alarcón Dice:

    Me ha vuelto a la memoria el gran eucaliptal del arroyo del Chopo, donde había ejemplares de hojas blancas que recolectaban muchos del pueblo en tiempos de resfriados, porque se decía que eran las mejores para hacer un cocimiento y tomar los vapores.

    Responder

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *