Concurso para la escultura ecuestre del marqués del Duero
Marqués del Duero ecuestre, Melendreras

Manuel Fernández Valdivia, que escudriña en Internet la historia de San Pedro Alcántara, nos envía para su difusión el artículo: «La estatua ecuestre del marqués del Duero, en el Paseo de la Castellana de Madrid», publicado por José Luis Melendreras Gimeno en Academia. Boletín de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, n.º 75, 1992.

Aunque está disponible en la página del Instituto Cervantes, Manuel Fernández ha reeditado el artículo y ha incluido algunas fotografías del banco de imágenes del Ministerio de Educación, Política Social y Deportes.

Resumimos. El 30 de agosto de1875 la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando y el Ayuntamiento de Madrid convocaron un concurso para levantar un monumento al marqués del Duero, fallecido en combate en junio del año anterior.

En las bases del concurso se especificaban algunas condiciones de la escultura. Que «el ademán revelara la decisión de un héroe y su semblante, la resignación de un mártir», que jinete y caballo fueran representados con naturalidad velazqueña, buscándose un término medio entre el rudo realismo y el idealismo griego, o que el uniforme del militar fuese el sencillo uniforme de campaña y no el de gala de capitán general.

El ganador del concurso fue el escultor catalán Andrés Aleu Teixidor, que contó con la colaboración de Pablo Gibert Roig, autor además de los bajorrelieves que adornan el pedestal: uno con la entrada en Oporto del marqués del Duero en 1847 y otro con la escena de su muerte en 1874.

El resultado final, para algunos historiadores del arte, es de un perfecto equilibrio. El caballo presenta una anatomía correcta y el jinete se muestra hábil, sin gesticulaciones, en el momento de dirigir a su tropa, con el brazo extendido.

Artículo de J.L. Melendreras sobre la escultura ecuestre del marqués del Duero

Muerte de Juan Gutiérrez de la Concha
Juan Gutiérrez de la Concha, detalle

Retrato de Juan Gutiérrez de la Concha (detalle). Museo Naval. Madrid.

El 26 de agosto de 1810 es fusilado por orden de la Junta de Buenos Aires el marino Juan Gutiérrez de la Concha, gobernador de la ciudad de Córdoba del Tucumán, en el transcurso de la guerra por la independencia argentina. Junto a él también es fusilado el virrey Santiago Liniers. Entrega su vida manteniéndose fiel a la Corona española, de ahí que Carlos Pesado Riccardi haya titulado su biografía Una vida para el Rey (de la cual puede verse una reseña en este blog: sección «El marqués del Duero», 22 de enero de 2009)

Juan Antonio Gutiérrez de la Concha y Mazón había nacido en Esles, un pueblo de Santander, en 1760. Había estudiado en la Academia de Guardiamarinas de Cádiz. Participó en varias campañas militares: en 1776 contra los portugueses en la isla de Santa Catalina, en 1779 contra los ingleses en el Canal de la Mancha y en 1780 y 1781 en Pensacola, y en 1785 contra los piratas en Argel. Especialista en cartografía y astronomía en 1788 partió en la corbeta Atrevida, que junto con la Descubierta, constituyeron una de las expediciones científicas más relevantes de finales del siglo XVIII, dirigida por Alejandro Malaespina, cuyo viaje alrededor del mundo duró más de cinco años.

En 1806 fue nombrado gobernador de la intendencia de Córdoba del Tucumán, en el virreinato del Río de la Plata (futura Argentina). Tuvo cuatro hijos: Juan, Carmen, Manuel y José, con Petra de Alcántara Irigoyen de la Quintana, que tuvo que trasladarse a la metrópoli tras la muerte de su esposo. Juan llegaría a ser diplomático y Manuel y José militares, obteniendo los marquesados del Duero y de La Habana respectivamente.

Cartel de los actos que se organizaron en 2010, en el bicentenario de su muerte, en la localidad de Esles (municipio de Santa María de Cayón):

Cartel bicentenario

Apertura al culto de la iglesia de la colonia

Iglesia San Pedro Alcantara

Entre la voluminosa correspondencia cruzada entre el marqués del Duero y sus representantes en San Pedro Alcántara, y que se conserva en el archivo familiar del marquesado del Duero, actualmente en Jerez de la Frontera, hay una carta que nos desvela los detalles de la bendición y apertura al culto del templo sampedreño, que se produjo el domingo 22 de agosto de 1869.

El administrador principal de San Pedro Alcántara, Ángel María Chacón, comunicaba a Manuel Gutiérrez de la Concha el acontecimiento y le expresaba su satisfacción por el mismo:

«Hoy he tenido un día muy agradable, porque cuando me confió usted la Administración de la Colonia concebí tres pensamientos: 1.º, constituir el gran centro productor a que usted aspiraba; 2.º, garantizar para la industria esta producción; y 3.º, inaugurar la Iglesia proyectada para reconcentración de las costumbres morales del nuevo pueblo agrícola e industrial».

Estas ideas del administrador, que compartiría sin duda con el marqués del Duero, nos indica lo que San Pedro Alcántara significaba para el fundador y sus colaboradores, algo más que un simple establecimiento agrícola e industrial, esto es una nueva población en la cual al bienestar material de sus habitantes debía sumarse el espiritual. Leer más

Delimitación del B.I.C. Termas Romanas de Las Bóvedas
Delimitacion Bovedas BOJA

El 17 de agosto de 2007 el Boletín Oficial de la Junta de Andalucía publicaba el Decreto 227/2007 por el cual se delimitaba el Bien de Interés Cultural denominado Termas Romanas de Las Bóvedas, en Marbella (Málaga), situado en la orilla derecha de la desembocadura del arroyo del Chopo [no Guadalmina, como dice el Decreto] y cercano a la localidad de San Pedro Alcántara.

En el plano que reproducimos se pueden apreciar dos zonas de delimitación. Una de ellas, la que goza de mayor grado de protección, corresponde al ámbito estricto del monumento, limitado por una línea continua y un fondo cuadriculado. Contiene dos parcelas: la primera es donde se encuentran los baños romanos y la otra donde se levanta la torre almenara del siglo XVI.

La segunda zona, limitada por una línea discontinua, es un segundo ámbito de protección o del entorno, para impedir en el futuro impactos negativos de contemplación desde las termas o sobre ellas y que contiene posibles restos arqueológicos en el subsuelo.

Es una delimitación que llega tarde, ya que eran conocidas desde el siglo XVII [desde el XVI hay testimonios gráficos] y habían sido declaradas monumento histórico-artístico en 1936 [en 1931 lo fueron de forma general: «Ruinas Romanas de San Pedro Alcántara» junto con la basílica de Vega del Mar y otros restos].

Una lentitud e inoperancia administrativa que fue aprovechada para construir en la mayor parte de los terrenos de alrededor, en el marco de la urbanización Guadalmina. Al oeste hay dos viviendas exentas (de fecha 1965), al este una zona deportiva y un restaurante con piscina (que forman parte de un conjunto de apartamentos que al levantarse produjeron daños considerables en el yacimiento arqueológico en 1980) y al norte 30 viviendas adosadas (realizadas durante plena vorágine gilista en 1995).

Como consecuencia de esta tardanza en la protección del monumento, que el propio decreto reconoce como un edifico termal «de los más singulares que se conservan en todo el territorio español», Las Bóvedas han quedado aprisionadas entre construcciones que dificultan su visión exterior de conjunto y el propio acceso a las mismas. Un problema que se agrava con la ausencia de señalización, fruto del desinterés que demuestran la Consejería de Cultura y el Ayuntamiento de Marbella.

Escultura de Heredia

Fallece en Málaga el 14 de agosto de 1846 Manuel Agustín Heredia Martínez. Camerano de nacimiento (1786), llegó a Vélez-Málaga muy joven, como aprendiz de comerciante en casa de unos familiares. Durante la Guerra de la Independencia ya trabajaba por su cuenta entre Málaga y Gibraltar, y la exportación del grafito de las minas de Benahavís fue uno de sus primeros grandes negocios. En el momento de su muerte era uno de los hombres más ricos de España.

Entre sus empresas destaca la puesta en marcha de los altos hornos de La Concepción, junto al río Verde. Aprovechando las fuerzas de sus aguas, el combustible de madera proporcionado por los bosques cercanos (carbón vegetal) y el hierro de la mina de El Peñoncillo de Ojén, junto con la tecnología más avanzada, esta industria produjo la mayor parte del hierro español entre 1830 y 1860. Luego, el empleo del carbón mineral, que tenía que llegar en barco desde las minas de Córdoba, del norte de España o Inglaterra, hizo que los costes aumentasen y se tuviera que cerrar la fábrica por falta de competitividad.

Un exhaustivo estudio de su vida y empresas fue efectuado por el catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad de Málaga:

GARCÍA MONTORO, Cristóbal (1978), Málaga en los comienzos de la industrialización: Manuel Agustín Heredia (1786-1846), Córdoba, Universidad de Córdoba e Instituto de Historia de Andalucía.

Más recientemente, se recuerda «que no hubo negocio, lícito o ilícito, en el que no hubiera invertido su sagaz inteligencia y preponderante influencia», en el libro que nos ha hecho llega Francisco López González:

MUÑOZ MARTÍN, Manuel (2008), Los promotores de la economía malagueña del siglo XIX, Málaga, Colegio de Economistas de Málaga y Fundación Unicaja.

La fotografía corresponde a la figura del empresario en la escultura que se encuentra en una de las entradas del puerto de Málaga.