El próximo día 27 de junio, y coincidiendo con la fecha en que el marqués del Duero fue abatido por las balas carlistas cerca de Estella en 1874, se recordará al insigne militar y fundador de San Pedro Alcántara.

El homenaje, organizado por la Hermandad del Santo Patrón San Pedro de Alcántara, comenzará a las 20,15 en el Hotel NH, para con posterioridad hacer una ofrenda de corona de laurel en la escultura que representa al fundador de nuestro pueblo.

Regimiento Borbon Portada

En el libro Historial de Guerra del Regimiento de Borbón, 17.º de Infantería, escrito por el comandante Antonio García Pérez, autor de diversas historias de otros regimientos españooles, podemos encontrar una referencia sobre el marqués del Duero. El librito, en 8.º, fue publicado en Málaga por la Imprenta Ibérica en 1915.

Se trata de la intervención del Regimiento Borbón en el cuerpo expedicionario que dirigió Manuel Gutiérrez de la Concha, en el año 1847, para apoyar a la reina María Gloria en la Corona portuguesa. Y cuyo buen resultado le valió a Gutiérrez de la Concha la obtención del título de marqués del Duero.

Historia del Regimiento Borbón, en PDF

Libro Pesado portada

Carlos Nicolás Pesado Riccardi es un joven historiador argentino que ultima su tesis doctoral en la Universidad Complutense de Madrid sobre Juan Gutiérrez de la Concha y sobre la Real Armada española en los tiempos de la revolución rioplatense.

Como adelanto de la misma ha publicado en 2007 un libro titulado Gutiérrez de la Concha. Una vida para el rey. Libro imprescindible para conocer las virtudes que sus hijos aprendieron de él, entre ellos Manuel Gutiérrez de la Concha (fundador de San Pedro Alcántara), a pesar de que desapareció de sus vidas cuando eran muy niños.

Vencidas unas primeras reticencias para estudiar a un contrarrevolucionario que se opuso a los patriotas que proclamaron en 1810 la independencia del virreinato del Río de la Plata (actual Argentina), Carlos N. Pesado ha investigado en archivos españoles y argentinos para trasladarnos su visión de un marino español de una trayectoria brillante, en sus misiones militares y en la expedición científica de Malaespina, que dio la vuelta al mundo entre 1789 y 1795.

En palabras de Carlos Pesado, Gutiérrez de la Concha fue un hombre de honor, que sin tener en cuenta los riesgos y sacrificios, cumplió su deber, lo arriesgó todo, hasta la felicidad de su familia y su propia existencia. No cree que haya sido un héroe, pero sí que vivió sus días heroicos. En suma, lo define así: «Hombre de mar por vocación, fue militar eficiente y científico aplicado, pero principalmente, supo vivir, vencer y morir por su rey».

Portada libro Muñoz 2008

El crecimiento urbano malagueño en el siglo XIX: historia de un cambio de ruta en la economía del suelo es el título de un libro que ha publicado en 2008 Manuel Muñoz Martín y que ha editado el Colegio de Economistas de Málaga.

En sus algo más de novecientas páginas, repartidas en dos volúmenes, se traza la historia del amplio desarrollo urbano de Málaga en el siglo XIX, originado por el auge poblacional y mercantil de la ciudad. Para ello, el autor ha empleado principalmente los protocolos notariales que se encuentran en el Archivo Histórico Provincial.

Entre las fincas rústicas que se incorporan al suelo urbano se halla una que pertenecía a Manuel Gutiérrez de la Concha, o para ser más exactos a su esposa, Francisca de Paula Tovar y Gasca. Estaba situada cerca del cementerio de San Rafael, donde ahora se encuentran los polígonos de San Luis o La Estrella.

El cortijo de Torres, que recibía su nombre de un antiguo propietario: Diego de Torres, también era conocido como de los Chinchorros por «haber aparecido en la casa y recinto del Cortijo una multitud de insectos vulgarmente conocidos por chinchorros [una especie de garrapata], que no se pudo extinguir a pesar de las labores que se practicaron a tal efecto, de modo que habiendo fallecido a causa de sus picaduras varias personas y multitud de ganados, ningún aperador ni trabajador querían pernoctar en el edificio, que en el transcurso del tiempo quedó en ruinas, debiéndose construir otro en sitio distinto, para conservar en alguna estimación las tierras.»

La finca, valorada en 180.000 reales, había sido permutada por otras radicadas en Álora, propiedad de los marqueses del Duero, y que se tasaron en 140.000 reales, por lo que éstos tuvieron que abonar 40.000 reales de diferencia a Miguel Hidalgo, dueño del cortijo de los Chinchorros, según consta en la escritura fechada el 9 de agosto de 1856.

Posteriormente, el cortijo, debido a su cercanía a la ciudad de Málaga, se fue vendiendo fácilmente por parcelas. Así, el autor va detallando diversas operaciones de compraventa entre 1862 y 1868. El producto de estas ventas se invertiría en los dos grandes proyectos de Manuel Gutiérrez de la Concha: las fincas de San Isidro y de San Pedro Alcántara. 

Los espadones románticos 

«Todos ellos románticos en el doble sentido de revestir características típicas de este movimiento cultural, entre ellas el individualismo, así como en el sentido de sentimentales, generosos y soñadores. Claro que, a todas estas adjetivaciones podríamos añadir otras muchas. Fueron ambiciosos, qué duda cabe. ¿Leales? Según con quién y en qué momento. Crueles como todo hombre de la guerra, pero no más que sus contemporáneos. Egocéntricos como todos los salvadores de la patria. Valientes hasta la temeridad. Austeros en la escasez, pero amantes de la abundancia cuando hubo ocasión para ello. Y, por supuesto, fieles al código de honor, tan enraizado entre los militares hasta el extremo de no dudar en enviar a los padrinos a quien a su parecer lo hubiera mancillado».

De esta forma define Fernando Fernández Bastarreche, profesor de la Universidad de Granada y uno de los especialistas más relevantes de la historia militar de España, a los espadones de nuestro siglo XIX en las primeras páginas de su libro publicado en 2007.

Se está refiriendo a los cinco con mayor protagonismo en los acontecimientos militares y políticos de ese siglo: Espartero, Narváez, Serrano, O´Donnell y Prim. Pero indudablemente hay otros espadones, como Manuel Gutiérrez de la Concha, que alcanzaron grandes cotas de poder y comparten características.

De él y de lo que significó en la historia de su tiempo, hablará Fernández Bastarreche el próximo jueves día 11 a las 8 de la noche en la Casa de la Juventud de San Pedro Alcántara, en la conferencia titulada «Don Manuel Gutiérrez de la Concha: un general liberal en la España de Isabel II».