Eugenio Guerrero, director del Hotel Cortijo Blanco, es calificado como pionero de la publicidad en un artículo de SUR, de mayo de 1963.
Guerrero explica que en unos 20 días recorre diversas agencias europeas de viajes, desde París a Estocolmo, pasando por Londres o París, para lograr clientes para el hotel.
Una tarea que lleva realizando desde hace tres años, recordemos que el establecimiento se abrió en 1961. Las campañas serían más eficaces si se hicieran de forma conjunta con otros hoteles, pero por ahora no ha sido posible coordinarse, se queja Guerrero.

 

Médicos que fueron a San Pedro Alcántara en septiembre de 1917, para estudiar el paludismo, que hacía estragos entre sus habitantes. La foto procede de www.todocoleccion.net. Además de los médicos aparecen otras personas.
Al dorso de la foto una breve carta dirigida a la “Sta. María Díaz Fernández de Santos, de calle Barquillo, 30, Madrid.”:
“Colonia Ordóñez (Málaga), 15-9-17. Te envío una de las fotografías que nos han hecho en San Pedro de Alcántara, que por la vegetación parece sacada en los trópicos; tu papá aunque ha salido de los menos visibles está como los demás muy bien, por ello y por tu amor a la fotografía te envío esta postal, con expresivos recuerdos para tu mamá y Nati y para ti. Pepe Suárez de Figueroa.”
José Suárez escribe desde la Colonia Ordóñez, que estaba en Málaga capital y poseía una fábrica de azúcar, a la joven (a juzgar por el tono de la misiva) que vivía en Madrid, y cuyo padre, al igual que Suárez se hallan entre la vegetación “tropical” de San Pedro Alcántara, tan propia para la propagación de la enfermedad palúdica. Ambas colonias pertenecían a la Sociedad General Azucarera de España.
Existe una foto muy parecida que pertenece al archivo de Luisa Durán Mora, nieta de quien era en esos momentos jefe de cultivos de San Pedro Alcántara, José Mora Haza, en ella todas las personas posan de pie.

 

Segadora o guadañadora de la marca “Arieta”. A la izquierda se ven los dientes metálicos que cortaban los tallos del trigo. Era propulsada por animales o por tractores. Previamente los trabajadores habían dejado unos tres metros libres por las lindes, tras segar el cereal a mano, para facilitar las maniobras de la máquina.

 

 

Rastro mecánico fabricado por la empresa “Labad” (en la actualidad “Lamusa”), de Huesca. Se emplearía después de pasar la segadora o guadañadora. Sus ganchos metálicos encorvados bajaban o subían mediante un sistema de palancas, recogían la hierba, hasta que el operario lo consideraba conveniente y levantaba los ganchos, dejando un montón de hierba, volvía a bajar los ganchos y seguía la tarea, se utilizaría para cereales, como el trigo, o para hierbas de prado, como la alfalfa.

Las máquinas, de la Hermandad de Labradores, estuvieron expuestas durante la feria de octubre de 1981 de San Pedro Alcántara, en lo que había sido el Pantanillo de la cañada de Ortega, en la actualidad zona entre las calles Toledo y Doctor Eusebio Ramírez.

 

En la urbanización Guadaiza se proyectó un pueblo andaluz de artistas. Así lo describe Jean Cocteau en su libro «El cordón umbilical», en una primorosa edición de Confluencias (2012).

«…El pueblo está situado a la izquierda de la carretera que va de Málaga a Algeciras, pasados Torremolinos y Marbella, en unos terrenos en los que los agricultores descubren los mosaicos de las villas romanas a orillas del mar. A lo lejos, a la derecha, ondula la escena malva de esas montañas radiactivas y por eso, dicen, el suelo es de una sorprendente riqueza. Bastan dos años para que las flores y los árboles salgan como de la chistera de un mago. Las casas próximas al hotel el Cortijo Blanco, pagaderas en tres años, están destinadas a los artistas. Aunque me desagrada esa aglomeración de soledades, me maravilla el entusiasmo con que trabajan para conservar ese estilo andaluz de una gracia modesta…»

Jean Cocteau, que pasaba unos meses en Marbella (de agosto a octubre de 1961), se comprometió con Ana de Pombo en pintar unos paneles que irían en un edificio de la plaza principal de la planeada ciudad de artistas, que no llegó a buen fin. Representaban flamencos y toreros, el Estrecho de Gibraltar o la Montaña de Marbella, que se encuentran ahora en el Museo Nacional Reina Sofía.
A pesar del fracaso del proyecto, en la urbanización se asentaron personas de distintas disciplinas artísticas como Benito Perojo, Antonio Mingote, Conchita Montes, Alberto Closas, Pepe Carleton o Luis Caruncho. En las cercanías se levantaría el hotel Pueblo Andaluz.

Para saber más puede consultarse:
“Edgar Neville y la Ciudad de los Artistas”, de Fernando Alcalá, 1997, “Marbella. Los años del turismo (I)”.

“Un pueblo de artistas”, del blog “Marbellenses”, de Francisco Javier Moreno, 6 de mayo de 2010.

 

El 3 de abril de 2019 presentaba mi libro “El azúcar como origen. La colonia agrícola de San Pedro Alcántara (Málaga), 1860-1910”, resultado de la tesis leída en 2015.
Ahora, tres años después, recuerdo ese acto como culminación de años de esfuerzo, arropado por muchos amigos.
Quiero reproducir la página de agradecimientos, que por error quedó sin aparecer en la publicación, y algunas páginas del mismo.