El diario “El Popular” de Málaga se preguntaba por el destino de 1.000 litros de gasolina que habían llegado a San Pedro Alcántara procedentes de Málaga. Eran 20 cajas con dos bidones de 25 litros cada uno, que se transportaron en ferrocarril hasta Fuengirola y desde aquí a las playas de San Pedro Alcántara en carros.
Transcurría el mes de marzo de 1917 y España era un país neutral en medio de la Primera Guerra Mundial que asolaba Europa, aunque nuestro país atravesaba un año de fuertes conflictos sociales y de escasez de ciertos recursos, como la gasolina.

 

La noticia la recogía pocos días después un periódico madrileño, “La Correspondencia de España”, y hasta el francés “Le Journal”, que añadía como titular “El repostaje de los piratas”.
Esto último podría corresponder al suministro de barcos de los distintos países en guerra, en especial los submarinos, considerados en la prensa como “piratas”. O en un ámbito local estaría destinado a los vehículos y maquinaria de la colonia sampedreña. Queda la duda.

 

La calle Pizarro tenía seis manzanas de viviendas de los primeros colonos de San Pedro Alcántara. Del último grupo que se conservaba en 1993, con cuatro casas desde los números 35 a 39, disponemos de fotografías, con la cuales hemos hecho un montaje donde se ve la distribución de puertas y ventanas, siendo la vivienda número 37 la que presentaba el aspecto más original.


 

 
También publicamos una foto aérea en perspectiva, resaltada con color amarillo esa manzana y que corresponde a los años 1956 o 1957. Además de una foto de la
actualidad, enero de 2025.
 

 

En el balcón de la Tenencia de Alcaldía, de izquierda a derecha: concejal Antonio Ruiz (PCE), alcalde de Marbella Alfonso Cañas (PSOE), teniente de alcalde de San Pedro Alcántara Manuel López (PSOE) y primer teniente de alcalde Julio Moreno (PSA).
Recordemos que estos partidos gobernaban en coalición durante el primer mandato democrático, 1979-1983.
El acto quizá tenía que ver con el referéndum del Estatuto de Andalucía, 20 de octubre de 1981.

 

La inconfundible Casa de Robledano, llamada así por haberla adquirido el último administrador de la colonia de San Pedro Alcántara, Juan Robledano Ruiz, y que era la Casa Administración en los tiempos del marqués del Duero, datada hacia 1860, reconvirtió sus bajos en un restaurante, Mesón San Pedro, pero la escultura que se ve en la entrada representa al otro san Pedro, el apóstol, con sus inconfundibles llaves del reino de los cielos, y no san Pedro de Alcántara.

 

En las fotos, de José Luis Casado Bellagarza, de mayo de 1980, se pueden apreciar otros detalles, como la sofisticada jaula para pájaros y el solar resultante del derribo de la casa colindante, también antigua, preludio de los cambios en la plaza y de la destrucción, en época de Gil y sus secuaces, de la propia Casa de Robledano. Llegaba en la década de 1990 un San Pedro Alcántara diferente, y no mejor que el de antes.

 

El edificio conocido como la antigua «Fábrica de Alcohol” de San Pedro Alcántara se distinguía por las marcas visibles en su fachada principal, donde se podía adivinar el nombre que alguna vez figuró en su rótulo. Este inmueble fue adquirido por el Ayuntamiento de Marbella en 1983, gracias a la iniciativa del concejal Rafael García Conde, delegado de Cultura, a propuesta de la Asociación Julio Romero de Torres, presidida durante muchos años por Antonio Gámez Villalba. La compra contó con el respaldo de numerosos vecinos, con la intención de transformarlo en un Museo de Artes Populares y sede de la mencionada asociación.

Sin embargo, ninguno de estos proyectos se llevó a cabo. En su lugar, el edificio fue restaurado entre 1989 y 1991 para utilizarse como teatro. Posteriormente, bajo la supervisión de Gema Midón Toro, directora general de Cultura, la Alcoholera experimentó una profunda renovación y se convirtió en un moderno centro de artes escénicas, que reabrió sus puertas en 2019, con dos estancias de la torre dedicadas a la historia de San Pedro Alcántara, integrando así su pasado con su nueva función cultural.