El trabajo de la mujer en la colonia, al igual que ocurría en el resto del campo andaluz, fue una constante, al igual que el de los niños, ya que la depauperada economía familiar necesitaba de todos sus miembros para lograr unos mínimos de subsistencia. Esas tareas eran discontinuas, dependiendo de los ciclos del calendario agrícola. Y no reconocida en la mayor parte de los documentos, así en los padrones de habitantes aparece la profesión del marido o de los hijos, pero la mujer consta en su mayor parte como ama de casa, “su sexo” o “sus labores”.

En San Pedro Alcántara, como en otras zonas productoras de caña de azúcar, durante la zafra el hombre se encargaba de cortar la caña mientras que la mujer y los niños se dedicaban a quitarle las hojas, eran los mondadores, una faena que además de su dureza era peligrosa por los cortes que podían producir las afiladas hojas. Hay testimonios fotográficos de ello.

También, como obreras de fábrica, en un proyecto de los tiempos del marqués del Duero, se recogía la participación de la mujer en distintas fases del proceso fabril, en turnos de día y de noche. En este sentido, sería comparable con la amplia presencia femenina en las fábricas textiles de la Málaga del XIX.

San Pedro Alcántara, 8 de marzo de 2022. Día de la Mujer.

 

 


 

Página dedicada a San Pedro Alcántara en el folleto “Sun Book”, del Patronato de Turismo de la Costa del Sol, temporada 1979-1980.
Se describe la situación y los valores turísticos de la localidad, con referencia a los restos históricos de Las Bóvedas y Vega del Mar, medio ambiente y facilidad en comunicaciones.
Aunque se incluyen algunos errores: los mosaicos, que serían los de la villa romana de Río Verde; los embalses de La Medrana, lo correcto es Las Medranas, y el de Cancelada se encuentra en el municipio de Estepona, mientras que las torres de Gudalmansa (Guadalmansa) y Padrón, también pertenecen a Estepona; en cuanto al Centro de interés turístico, el que estaba reconocido era el de Nueva Andalucía.
 

La empresa de automóviles C. de Salamanca ocupa en la actualidad el espacio de Viguetas Nervión. En la foto, arriba a la derecha, se puede ver la entrada al barrio de El Ingenio.

En 1981 San Pedro Alcántara contaba con 61 empresas clasificadas como de “construcción” (44) y de “construcción de inmuebles” (17), que agrupaba a 632 trabajadores, una cantidad muy considerable de la población activa de la localidad, según las estadísticas del Ministerio de Industria, aunque la construcción no es propiamente una industria.
Varias de estas empresas han llegado hasta nuestros días, otras son recuerdo. La media de personal era de unos 10 trabajadores por cada una de ellas. Aunque hay algunas con una sola persona, la mayor, Construcciones HOG S.A., contaba con 160 trabajadores.
Este gran número de empresas y trabajadores responde, entre otras razones, al fuerte aumento del número de viviendas en el pueblo y su entorno, que se duplicó desde 7.000 a 14.000 aproximadamente, entre los años 1970 y 1980. Viviendas para la inmigración y para los residentes turísticos, enmarcadas en un fortísimo crecimiento poblacional y urbanístico.

Consideradas del sector industrial existían 4 empresas de “fabricación de hormigones preparados” con un total de 36 trabajadores y 2 empresas de “fabricación de artículos derivados del cemento” con 13 trabajadores, en una clara vinculación con el sector productivo de la construcción.

El listado de las empresas y el número de trabajadores de cada una de ellas se puede ver en el siguiente documento en PDF.

Construcción. San Pedro Alcántara, 1981

El pasado mes de mayo una persona avisó a la Asociación San Pedro Alcántara 1860 para informarnos de que una de las sepulturas más antiguas del cementerio, la de María del Carmen Arias Martínez, fallecida en 1932, estaba en proceso de desalojo.
Comprobamos, en efecto, que la sepultura de esta niña, fallecida con solo siete meses de edad (19 de enero-3 de septiembre de 1932), hija de Paulino Arias Juárez, ingeniero agrónomo que había sido director de la colonia, estaba rodeada de una cinta que indicaba su próxima exhumación.
Puestos en contacto con la gerencia del cementerio se nos indicó que era por falta de pago, ya que los familiares habían dejado de hacerlo hace tiempo. Aunque nos tranquilizaron porque no sería inmediato. A su vez, solicitamos de la Dirección de Cultura de San Pedro Alcántara su protección, y la respuesta que recibimos no fue satisfactoria ya que se nos dijo que no había maniobra posible por parte del Ayuntamiento.
En septiembre Manuel Osorio, concejal de OSP, se interesó por el tema. Le informamos del procedimiento y logró que la empresa concesionaria condonara la deuda, por lo cual la sepultura de María del Carmen Arias quedaría incorporada al resto de las tumbas históricas del cementerio sampedreño que no pagan cuota, y no sería desocupada.
De todas formas, faltaría completar la protección de las 14 sepulturas que pueden considerarse históricas, cuyas fechas van desde 1886 a 1932, con algún tipo de convenio entre la concesionaria y el Ayuntamiento, en el plano administrativo, y que el ente municipal se encargara de su limpieza, mantenimiento y restauración. Y en el plano patrimonial se consideren como tal en el inventario del futuro plan de urbanismo.

Para más información, puede verse los artículos publicados en el blog sobre el cementerio de San Pedro Alcántara y Paulino Arias:


 
En los primeros tiempos de la colonia, en la época del marqués del Duero, el día del patrón era uno de los pocos días festivos, algo que disfrutarían los trabajadores del campo y de la fábrica, sometidos a un intenso calendario laboral.
A pesar de que sabemos de la existencia de una cofradía dedicada al culto del santo, según un documento de 1870, no sería hasta muchos años después cuando conocemos las actividades desarrolladas a través de un programa de feria.
Se trata de las fiestas de 1896, celebradas durante dos días. El 19 de octubre, después de la misa la imagen del patrono recorrió varias calles del pueblo. Por la tarde tuvo lugar una capea y se toreó un novillo, para terminar el día con baile en la plaza, iluminada a la veneciana (farolillos con un quinqué interior). El día siguiente destacaban las carreras de cintas en burro, una cucaña, juegos infantiles, mientras que en la playa se efectuó una fiesta que incluía moraga y baile de sociedad en la caseta que servía de almacén, después de ver los fuegos artificiales. Puso fin a estas “grandes fiestas” una retreta interpretada por la banda de música de Marbella.
De 1898 también se conserva un programa impreso, con actividades parecidas a la anterior, mostrando la gran capacidad económica de la Fives Lille, la compañía francesa que invirtió en San Pedro Alcántara. Uno de los puntos novedosos consistió en la proyección de “cuadros disolventes”, lo que ahora llamaríamos diapositivas, antecedente del cine, una actividad que encontramos en las ferias de grandes ciudades, como Málaga o Bilbao, y que causaría la admiración de los sampedreños y de los visitantes de los pueblos cercanos, que siempre acudieron a la cita de la que es la última feria del año en la comarca, que dispuso en esta ocasión de iluminación eléctrica. Paralelo a los eventos festivos, tuvo lugar la inauguración del hospital de la colonia, a la que asistió el obispo de Málaga, cuyo edificio se mantuvo en pie a la entrada del pueblo hasta comienzos de la década de 1980.
Las ferias siguientes son mejor conocidas por la mayor abundancia de documentación impresa y fotográfica. Así disponemos de imágenes de un numeroso y uniformado batallón infantil en la plaza en 1913, recinto que se revestía de forma adecuada para celebrar las corridas de toros.
Aumentaron los días de feria, y durante ellos los sampedreños pudieron disfrutar de actuaciones de cantaoras como la Blanca Estrella y bailarinas como la Sevillanita, en 1919, al igual que funciones de cine y teatro, como en 1922, año que también tuvo lugar una tirada de pichón.
Durante la década de 1920 se creó la banda de música de la colonia, formada por los propios trabajadores, que podemos conocerla, perfectamente dotada de uniformes e instrumentos en una fotografía de 1931. Agrupación musical que también actuaba en pueblos de la comarca.
En las décadas de 1940 y 1950 los días de feria aumentaron a cuatro, siempre en torno al día grande, el 19 de octubre. Con un modesto presupuesto, los ingresos procedían de donativos, una comisión del diez por ciento a las bebidas consumidas en las tabernas y lo cobrado a los feriantes, sin que el Ayuntamiento de Marbella aportara nada… y aún sobraba dinero para el año siguiente.
Las partidas de gastos principales eran los fuegos artificiales, el alumbrado que suministraba la empresa Taillefer y la banda de música, incluido su transporte de ida y vuelta en la camioneta “Pavoni” de Juan Vargas, Sin olvidar la gratificación al párroco por los actos religiosos.
El programa, además de la procesión del patrón el día principal, se completaba con el baile público en lo “finito”, un trozo de terreno alisado por cemento en el lateral oriental de la terriza plaza del pueblo, diversión principal, sobre todo para los jóvenes en su ritual de acercamiento intersexual. Los fuegos artificiales y los cohetes proporcionaban luz y sonido a unos días muy esperados, paréntesis en los días de trabajo. Carreras de cintas en bicicleta, carreras de saco o rotura de pucheros, constituían juegos para los sampedreños de menor edad.
En los años siguientes, a partir de la mejora económica que aportó el turismo y la construcción el programa aumentaría, pareciéndose más a los actuales.

Fuente principal:
CASADO BELLAGARZA, José Luis (2005), «San Pedro Alcántara y sus fiestas patronales (1896-1952)», en GÓMEZ DUARTE, Juan Andrés (coord.), San Pedro de Alcántara. Recuerdos de un pueblo y su patrón, San Pedro Alcántara, Hermandad de San Pedro de Alcántara, pp. 9-40.