En lo que fue el patio de cañas de la fábrica azucarera se ven, en la foto de octubre de 1979, tres naves que se conocían con el nombre de los “Caserones” o los “Salazones”, quizá por haber albergado la actividad de la almadraba que funcionó en aguas de San Pedro Alcántara entre 1956 y 1958. Los caserones fueron derribados por el peligro de desprendimiento de tejas y otros elementos de las cubiertas.
Al fondo a la izquierda, se puede observar el muro entonces existente, que separaba el recinto de la fábrica de la calle Julio Romero de Torres. A la derecha, un edificio en ruinas del complejo azucarero, que lindaba con la calle Doctor Fleming, y que fue demolido.
 

Los camastros en forma de litera de tres niveles se encontraban en el interior de los caserones. Pudieron corresponder a los trabajadores de la almadraba con una breve actividad entre 1956 y 1958, perteneciente a una sociedad formada por miembros de la familia Lima de Marbella y la familia Crespo de Barbate.
Menos probable parece que estuvieran relacionados con los soldados del destacamento acantonado en San Pedro Alcántara durante los años 40 del siglo XX, y que estaban alojados en El Ingenio.

 

La postal no tiene fecha, pero se podría calcular entre finales de los años 60 o comienzos de los 70 del siglo XX. La transformación de la economía local, de la agricultura al turismo se refleja en las casas que formaban el pequeño pueblo, que crecía a pasos agigantados.
La foto, tomada desde la parte norte de la calle Marqués del Duero, muestra algunas viviendas tal como eran en el inicio de la colonia, pero la mayoría ya se han transformado en busca de ingresos para sus propietarios.
El primer establecimiento que se ve es el estanco, orladas su puerta y ventanas con los colores de la bandera nacional, el cual permanece en el mismo lugar en la actualidad. Junto al estanco una peluquería con rótulo de “coiffeur”, “hairdresser”, en un afán de informar y captar al público internacional, con su nombre “Peluquería del Río” en letras de forja y un cartel que anuncia teléfono público, un servicio ahora inimaginable, cuando todo quisque lleva uno en el bolsillo.
Le sigue el pequeño “Bar Victoria”, con su letrero de Pepsi Cola adosado a la pared, que sólo ha transformado la parte baja, mientras se mantiene la primitiva cámara de la parte superior. Junto al bar la tienda de fotografía “Domingo” sucursal de la principal de Estepona, con anuncios de las marcas de carretes Kodak y Agfa, que también han pasado a la historia, en este caso la vivienda se ha ampliado con una planta alta y terraza.
Más abajo se distinguen un par de casas sin remodelar, pero otras han aumentado hasta planta baja más tres altas y terraza en vez de tejado. Al igual que en la acera de enfrente, que junto a una primera casa baja se observan las nuevas alturas en una falta de armonía consentida por las normas urbanísticas.
Para terminar, llama la atención el escaso tráfico, un par de ciclomotores o motocicletas y algunos coches, permiten al hombre cruzar tranquilamente la calle con un bulto al hombro. Ha pasado el autobús de Ronda, el Portillo, que se ve al fondo, que parece buscar el azul del mar, en un día que podría ser de verano. Y los niños mayores cuidando a los pequeños, que llevan de la mano. Hace de ello medio siglo.

El periódico ABC publicaba en 1929 un reportaje fotográfico titulado “El algodón en Andalucía”. Entre las imágenes dos de San Pedro Alcántara, que ya conocíamos al pertenecer otras iguales a la colección de Luisa Durán.

El texto que describe la foto número 3 dice: “En la colonia de San Pedro de Alcántara (sic). Secaderos de algodón egipcio o jumel. En esta zona la bondad del clima permite que la recolección se prolongue durante los meses de invierno, por lo que se hace preciso el empleo de estos secaderos, en los cuales se efectúa también la separación de los restos de hojas y vellones manchados o pocos maduros, mejorando así la calidad del algodón.”
Pienso que los edificios corresponden a los almacenes del Cortijo.

El de la foto número 6: “Recolección de algodón egipcio en la colonia de San Pedro de Alcántara (sic), donde se cultiva el algodón desde 1913, habiéndose obtenido producciones medias de 2.522 kilogramos por hectárea”.

En la foto número 4 se muestran máquinas desmotadoras, que separaban la fibra del algodón de las semillas y otras impurezas. Semejantes a estas existieron otras en la colonia.

 

Amplios campos de algodón, con la montaña de la Concha al fondo. Foto procedente de la “cartilla” del ingeniero agrónomo Antonio Montero (1946), donde se explica la forma de sembrar, abonar, cuidar y recoger la preciada fibra textil.

El título del libreto es “El cultivo del algodonero en los regadíos de la Costa del Sol y en los secanos del S.E. español” y se editó por la empresa que fabricaba tejidos en la capital de la provincia, Industria Malagueña S.A., que tuvo una larga vida, desde 1846 a 1970.

 

El algodón se obtuvo en la colonia en época del marqués del Duero, pero no tuvo demasiada repercusión en la economía de la finca.
Fue a partir de 1912 cuando la Sociedad General Azucarera Española, promovió su cultivo a mayor escala, siendo una experiencia innovadora en nuestro país, que necesitaba la fibra para las fábricas textiles y lo importaba sobre todo de Estados Unidos o Egipto.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

En la década de 1950, los nuevos propietarios que habían comprado tierras a la Sociedad General sembraron algodón. Una pista de esta actividad nos lo proporciona el anuncio que publicó en el diario SUR Industria Malagueña, la cual mantuvo su fábrica abierta hasta 1970, y que disponía de un almacén para la recogida de la fibra en San Pedro Alcántara.