El 26 de octubre de 2018 publicaba el Boletín Oficial de la Junta de Andalucía el replanteo de los límites entre Benahavís y Marbella, ratificando la detallada acta de deslinde de 14 de noviembre de 1873. De este modo, se aclaraban errores en línea divisoria, que tuvieron su origen en el Plan General de Urbanismo de 1986, y que en los últimos años dio lugar a un agrio debate político, más allá del puramente topográfico.

Y es que los pleitos por usurpaciones de terrenos, públicos o particulares, ha sido y sigue siendo bastante comunes. En otros tiempos, por derechos de pasto o de carboneo, como en el siglo XIX cuando los ayuntamientos de Istán y Marbella no se ponían de acuerdo, y llegaban a enfrentarse en el monte grupos de personas dirigidos por algún concejal y empuñando armas.

En nuestros días, el interés económico se ha trasladado al urbanismo y el combate lo llevan arquitectos y abogados de uno y otro lado, ya que el precio del metro cuadrado de terreno no sólo permite el pago a estos profesionales, sino también el abono de comisiones a políticos poco escrupulosos con la defensa del bien público.

Como curiosidad, indicar que en el acta de deslinde de 1873, entre las referencias visuales que empleaban los topógrafos para sus mediciones, se citaba la veleta de la torre de la iglesia de San Pedro Alcántara y la chimenea de la fábrica de El Ingenio.

Por otra parte, se ilustra este post con un plano levantado en 1875, de los fondos del Archivo Provincial de Málaga, donde aparece medidas y un dibujo del límite entre Marbella y Benahavís. Hemos querido señalar el cerro Colorado, como epicentro de la pugna urbanística, y en el transcurso de la cual no se dudó en desmochar la ciudad romana asentada en su cima.

También incluimos un documento, procedente del Archivo Municipal de Marbella, de un acta de deslinde más reciente. El que tuvo lugar el 19 de diciembre de 1972, reclamado por el Ayuntamiento de Benahavís. Entonces, un ingeniero geógrafo y un topógrafo del Instituto Geográfico y Catastral recorrieron el terreno, junto con los alcaldes de Benahavís y Marbella, a los que acompañaban algunos concejales, peritos y el secretario de cada corporación.

Al igual que ahora, se rigieron con el acta de 1873. Establecieron algunos hitos por no encontrarse los antiguos, aunque otros sí continuaban en pie, como el mojón de mampostería de metro y medio de alto del Llano del Gamonal.

Esta información divisoria entre Marbella y Benahavís de 1972, fue requerida por la Comunidad de Propietarios El Colorado, el 16 de septiembre de 1986, coincidente con el año del plan de urbanismo marbellí al que nos hemos referido al principio, y que ahora 32 años después la Junta de Andalucía ha aclarado. ¿Será una orden de punto final?

Aquí el enlace para abrir el acta de 1972:

Acta del replanteo de límites entre Marbella y Benahavís. 1972

Las torres que se alzan en la costa occidental malagueña pertenecen a un sistema defensivo diseñado tras la conquista castellana de la zona (recordemos que Marbella se tomó en 1485), para prevenir y rechazar las incursiones que llegaban, sobre todo, de la costa norteafricana. Se llaman almenaras, vocablo árabe que significa iluminar, ya que se utilizaba fuego o humo, según fuese de noche o de día, para comunicarse con las torres vecinas, hasta llegar a fortalezas como la de Marbella o Estepona, de donde partían las fuerzas para repeler el enemigo. El acceso desde el nivel del suelo se hacía con una escala de cuerda, que recogida evitaba que el vigía fuese atacado fácilmente por los invasores.

La Torre del Duque, situada cerca de la entrada principal de Puerto Banús, tiene una altura de 10,50 metros y es de planta cuadrada, con 4,20 metros de lado, siendo su parte inferior maciza, mientras que en la mitad superior se encuentra la estancia para el torrero, que se comunicaba con la terraza mediante una escalera. Según los historiadores especialistas en el tema, se reedificó sobre una musulmana más antigua, igual que la Torre de Ladrones, situada en Las Chapas, tal como recoge Juan Temboury en su libro, ya clásico, del patrimonio malagueño, Torres almenaras (Costa Occidental), publicado póstumamente en 1975, y donde refiere la reutilización de materiales procedentes de la Basílica de Vega del Mar: “La piedra [que se alterna en la construcción con el ladrillo] está colocada en hiladas horizontales; es pequeña, de entonación clara, aunque abundan los cantos rodados oscuros, tal vez procedentes de la basílica de San Pedro de Alcántara; igual procedencia cabe atribuir a un ladrillo grande conservado en el dintel del hueco de ingreso”.

La Torre del Duque, junto con otras de la época nazarí de toda Andalucía, son objetos de investigación por un grupo de la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Málaga. Por ello, hemos puesto a su disposición unos documentos, procedentes del Archivo General de la Administración del Estado (Alcalá de Henares), que contiene la correspondencia cruzada entre la Dirección General del Patrimonio del Estado, perteneciente al Ministerio de Hacienda y la Dirección General de Bellas Artes, del Ministerio de Educación Nacional, ante el interés de José Banús para que se le cediera el terreno de 600 metros cuadrados del Estado, donde se encuentra la torre vigía, considerándose su venta o cesión del mismo por 99 años. Las fechas del expediente están comprendidas entre abril y octubre de 1965 (Banús adquirió la finca de El Ángel en 1962 para urbanizarla posteriormente con el nombre de Nueva Andalucía, y Puerto Banús se inauguró en 1970). Por parte gubernamental se concedió la cesión del inmueble, con varias condiciones: que el nuevo propietario restaurase la torre con técnicos competentes y el control del personal adscrito al patrimonio, además de no poder edificarse en los alrededores de la almenara en un radio de 30 metros, y las edificaciones que sobrepasaran la altura de una planta, deberían separarse 40 metros como mínimo, debido a su valor histórico y protección legal.

Al final, parece que no se llevó a cabo la cesión, ya que en la actualidad la Torre del Duque sigue perteneciendo al Estado y la restauración de la misma no se llevó a cabo hasta mucho tiempo después, en 1985. Además, como testimonian las fotografías que reproducimos, no se han guardado estas delimitaciones y el bien histórico se encuentra oculto en parte por las construcciones de alrededor, además de situarse en un jardín privado, a pesar de continuar siendo, como se ha indicado, propiedad estatal.

Por otra parte, el expediente del Archivo General de la Administración contiene un informe de Juan Temboury Álvarez, delegado provincial de Bellas Artes de Málaga, sobre la Torre del Duque, testimonio necesario para su protección, documento que adjuntamos en PDF.

Informe sobre la Torre del Duque

 

Ingenio Chico de Manilva

Foto cedida por Javier Porras, de www.iluana.com
 

François Bertaut recorría España cuando en noviembre de 1659 pasó por la comarca de la costa occidental malagueña, y en Manilva visitó el llamado Ingenio Chico, tal como se describe a continuación:

“El lunes 18 hicimos cuatro leguas de puertos y de peñas para ir a Marbella, donde comimos y desde allí nos fuimos, a lo largo del mar, a dormir a Estepona, que está sobre la orilla, a cinco lenguas de Marbella…La lluvia nos había cogido en el camino, y nos duró todavía todo el martes 19 del mes de noviembre, que marchamos a Gibraltar, que está a seis leguas de allí. Cinco meses hacía que no había llovido, y a pesar del viento y de la lluvia, nos desviamos una legua grande para ir a ver un molino donde hacen el azúcar. Lo llaman ingenio, a causa de que machacan allí las cañas de azúcar con ruedas; en lugar de que los otros molinos los llaman trapiches, donde los machacan con pilones, como en Francia el papel. El ingenio más grande está Motril, a once leguas de Granada; no dejamos de ver en aquél muchas cubas, donde se cocía y refinaba el azúcar cuatro veces. Pero lo que tuve más gusto de ver fue el valle cerca de allí, que está todo lleno de cañas de azúcar, hechas como las de los cañaverales. Cogí algunas, y encontré que, en efecto, su jugo era muy dulce, pero aún no estaban maduras. Han hecho hacer arcos muy altos para hacer venir el agua de un sitio muy elevado, pero no es muy abundante; viene también por lo alto de la rueda. Desde allí fuimos a tomar el camino de Gibraltar y pasamos un río que llaman Guadiaro.”

Publicado en:
Journal du voyage d´Espagne, contenant une description fort exact de ses royaume et de ses principales villes…

 

Hoy 18 de abril se celebra el Día de los Monumentos y Sitios Históricos.

La ferrería de la Concepción es uno de los enclaves más relevantes de la historia industrial de España. Lo demuestra el hecho de haber sido incluida en el Plan Nacional de Patrimonio Industrial. Pero sigue sin estar protegida por la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía,  y esto a pesar de que la asociación Cilniana solicitó su declaración como Bien de Interés Cultural en 2002 y el propietario ya lo había hecho en 1995.

Altos hornos de Río Verde

GIL DELGADO, Óscar y JIMÉNEZ BARRIENTOS, Juan Carlos (2007): «Altos hornos “La Concepción” de Marbella (Málaga)», Bienes Culturales. Revista del Instituto del Patrimonio Histórico Español, n.º 7, págs. 137-141.

Artículo altos hornos de La Concepción, en PDF

Vega Salobrena

Podría tratarse de los campos de caña de San Pedro Alcántara con la Sierra de las Nieves al fondo. Pero no. Se trata de la hermana mayor de las montañas andaluzas: Sierra Nevada, con la vega de Salobreña plantada de caña dulce. Una planta que hasta el año 2006 se molturaba en la Fábrica de Nuestra Señora del Rosario, la última en Andalucía, España y Europa que se dedicaba a estos menesteres.
José María Fiestas, conocedor de que la zafra de ese año sería la última, fotografió con detalle y esmero todo el proceso, desde la corta de la cañadú hasta el envasado del azúcar en los sacos para su distribución y venta, pasando por el proceso industrial. Imágenes que constituyen una reliquia de una actividad agrofabril con más de quinientos años de existencia, que tuvo en Salobreña su último bastión.
La primavera de 2004 algunos sampedreños, en una visita organizada por Cilniana y excelentemente guiada por el profesor Giménez Yanguas, penetramos en el corazón de la vetusta fábrica de Salobreña. Los olores que emanaban de la azucarera y de la alcoholera nos impregnaron un recuerdo inolvidable de una cultura que acababa.
Ahora, las magníficas fotografías de José María Fiestas, en 125 páginas tamaño folio, nos ha avivado ese recuerdo. Y forman un libro imprescindible en la biblioteca de todo aquel que ame esa historia común que fue el cultivo cañero en la costa mediterránea andaluza.

Cortador Salobrena

FIESTAS, José María (2011), La caña de azúcar: la última azucarera de Europa. Salobreña, Granada. Sugarcane: the last sugarcane mill in Europe. Salobreña, Granada. Motril, Fuente Aporta Ediciones.

El libro sólo se puede adquirir por Internet, a través de:
http://www.fuenteaporta.es/

Fabrica Salobrena