El periodista se queja por la falta de control en la venta de alevines, en concreto de pescadas, que más que pescadillas se podrían llamar minipescadillas, al ser más pequeñas que los boquerones.

La noticia, la preocupación y la denuncia por el tamaño del pescado no es de hoy ni de ayer. Es del 30 de mayo de 1871, según publicó “El Avisador Malagueño”.

 

 

 

Denuncian la destrucción del acueducto del arroyo Benabolá de Marbella

DIARIO SUR. Domingo, 21 febrero 2021, 20:58
JOAQUINA DUEÑAS

El historiador José Luis Casado, de la Asociación Sociocultural e Histórica San Pedro Alcántara 1860, ha denunciado públicamente la desaparición del acueducto que se encontraba en el arroyo Benabolá, al Este de la plaza de toros de Nueva Andalucía. Casado explica que en julio de 2009 la delegación municipal de Cultura recogía su existencia en una ficha, con motivo de las obras para soterrar la red de saneamiento en la zona. La infraestructura hídrica estaba datada finales del siglo XIX y comienzos del XX y se cree que podría estar relacionada con la colonia de El Ángel. Según la ficha, se describía como un acueducto con dos arcos y un pilar central y recogía que, aunque no gozaba de protección, no corría peligro por actuaciones urbanísticas al encontrarse en el cauce del arroyo.
Ante el posible deterioro por causas naturales, en especial los cimientos del pilar central, estos se iban a reforzar por parte de la misma empresa del soterramiento. Y se programaba una visita anual de inspección. Sin embargo, en febrero de 2021 este historiador especializado en San Pedro y su entorno, ha constatado su destrucción aunque desconoce cuándo ha podido producirse y se pregunta si la delegación de Cultura tiene constancia de esta situación y se vigilaron las actuaciones de limpieza realizadas en noviembre de 2019.
A juicio de Casado, es fruto de «la nefasta actuación del Ayuntamiento sobre el patrimonio industrial en particular, como por ejemplo sobre el Trapiche del Prado, y de los bienes históricos en general, desde el castillo de Marbella a la iglesia-cementerio de Vega del Mar».

Ficha del acueducto en la Delegación Municipal de Cultura

Mapa inverso, el sur está en la parte de arriba, donde aparecen, entre otros pueblos, «Marvella», «Stopona», «Cassares» y «Manilva». Fechado entre 1700 y 1800. Archivo Histórico de la Nobleza (Toledo).

Buscando información para el artículo «Capital físico y humano en la agricultura andaluza: la colonia agrícola de “El Ángel” a finales del siglo XIX», publicado en la revista Cilniana, n.º 18, 2005 (disponible en Internet, www.dialnet.es), contacté con Luis Maestre Álvarez, de Almendralejo, quien amablemente me facilitó algunos datos sobre la familia Martínez de Pinillos, cuyos miembros llegaron desde esa localidad de Badajoz a la costa malagueña para invertir en nuevas empresas.

Posteriormente, Maestre publicó una referencia del artículo en la revista La Capital de Tierra de Barros, septiembre de 2005, titulado «Inversores almendralejenses en el siglo XIX en Málaga», con datos de los Martínez Pinillos, cuya copia me remitió y que pongo a disposición del lector interesado.

Estos días se ha completado la restauración de la sembradora de cereales “Lamusa” de El Ángel, latifundio que pasó a la inactividad agraria en 1962, después de comprarla José Banús para urbanizarla como Andalucía la Nueva, y que desde 1995, tras el derribo del poblado de la antigua colonia agrícola y antes fundición de hierro por GIL (Jesús Gil y sus colaboradores necesarios), pasó a dependencias municipales.
La sembradora, con gran deterioro, ha resistido el paso del tiempo a la intemperie mejor que la otra máquina que se conserva de El Ángel, una trilladora, cuya armazón de madera es prácticamente irrecuperable. Su estado en 2009 se puede observar en este blog:

Ha costado tiempo y trabajo, incluyendo solicitudes constantes de quien esto escribe. Por fin, gracias a la gestión del Área de Cultura de San Pedro Alcántara se ha restaurado y pronto lucirá al público la “Lamusa”
La máquina permitía la siembra de cereal, con menos desperdicio de semilla que si se hacía a mano y con ahorro de tiempo, alcanzando una producción mayor y más económica. Así se dice en su folleto explicativo, rescatado de la destrucción por Domingo Romero, que se los pasó a Salvador Espada, quien me lo facilitó para consultarlo.
El grano depositado en el cajón salía a través de 15 bocas en el caso de nuestra máquina (a la que faltan algunos de los tubos finales de salida), y se depositaba en la tierra tras haber roto las rejas su costra superficial, acto seguido se cerraba el surco para tapar el grano.
Tiene una anchura de trabajo de 2,45 metros y aunque lleva un asiento para un operario en caso de emplear arrastre animal, se aconsejaba utilizar un tractor de 15 HP (caballos de fuerza). Esto no era problema, ya que en la explotación, a finales de la década de 1950, además de la segadora, existían tres tractores de 25 HP y uno de 40 HP, según fuentes del Archivo Histórico Provincial de Málaga. Desconocemos el destino de estos tras la destrucción llevada a cabo por el ayuntamiento, al igual que de otras máquinas como segadoras, cultivadores, o un camión “Unimog”. La anchura total es de 2,95 metros, y su peso de unos 700 kilos, según Cristina Moreno, de la empresa “Menia”, encargada de la restauración. Además del nombre comercial tiene inscrito el lugar de fabricación, Huesca, y el número de patente, 200.484.
El Ángel, con 940 hectáreas de extensión, era la gran finca agrícola y ganadera que permanecía activa en Marbella y toda la comarca de la costa occidental malagueña. Perdura la merecida fama de sus naranjas, que en el año agrícola de 1958-59 suponía el 43 por ciento de los ingresos, con casi dos millones de pesetas.
Sin embargo, la producción de trigo la convertía en el granero del municipio, deficitario secular de este elemento básico de la alimentación. El citado año alcanzó la cifra de algo más de setecientas cincuenta mil pesetas, y el anterior rondó el millón de pesetas al venderse 194.963 kilos del preciado grano. La sembradora “Lamusa” era una pieza fundamental en el logro de la preciada semilla.
Por todo esto merece conservarse.