Patrimonio histórico de San Pedro Alcántara (Málaga)

Basilica Proyecto 90

Comienza 2012 con una buena noticia acerca del patrimonio arqueológico de San Pedro Alcántara. Se trata de la finalización de las obras de conservación de la basílica paleocristiana de Vega de Mar, que deberán facilitar el acceso a la misma, prácticamente cerrada desde hace algunos años.
Las obras han consistido básicamente en la construcción de una nueva valla perimetral, el relleno de unas excavaciones efectuadas al oeste del edificio, la protección de la pila bautismal (su elemento más valioso) con una lámina de vidrio, su iluminación y la tala de los eucaliptos de su interior, y algo que hemos denunciado en este mismo blog, gran parte de los del exterior, borrando del mapa un paisaje sampedreño centenario.
Además, y esto fue una “mejora” que hizo la empresa por iniciativa propia, pues no estaba en el proyecto del Ayuntamiento, para conseguir méritos en la adjudicación de la obra (159.571 euros, IVA incluido), se ha construido una pasarela elevada (en verdad la elevación es mínima) para visualizar la iglesia-cementerio.
Es una buena noticia, porque estamos acostumbrados en el municipio de Marbella en general, y en San Pedro Alcántara en particular, a una escasa atención a nuestro patrimonio histórico: antes, durante y después de la era Gil, incluidos los 5 años del actual gobierno del Partido Popular.
Ahora gracias a esta obra esperemos que se corrijan algunas de esas deficiencias y se señalice adecuadamente los monumentos, se facilite la visita de los ciudadanos, residentes y turistas, se mejoren las guías turísticas sobre ella y se efectúen trabajos de conservación periódica.
El presupuesto de esta obra procede en sus tres cuartas partes del Ministerio de Fomento, del llamado 1 % cultural de las obras públicas que promueve el Ministerio en el entorno (aunque el “Muy Desleal” Ayuntamiento de Marbella acostumbre a ocultar la colaboración institucional, y así el cartel obligatorio de ese convenio no ha sido colocado durante el transcurso de la rehabilitación). San Pedro Alcántara, primero por la autopista de peaje y ahora por el soterramiento (calculamos que tendrían que ser únicamente por este último 600.000 euros) se merece más en justicia, pero ya sabemos que esa palabra al traspasar río Verde suele caer al agua y permanece hundida en algún lugar del fondo, por lo que no se la conoce por estos lugares.
De todas formas, queda pendiente el proyecto de Parque arqueológico en Vega del Mar. Un proyecto que lleva 20 años olvidado en algún cajón del Consistorio de la plaza de los Naranjos, del cual ofrecemos dos imágenes de lo que podría ser el parque arqueológico de Vega del Mar.
La primera de ellas corresponde a una vista general en la que se aprecia una zona ajardinada con un estanque, lo que haría del lugar una zona agradable para pasear y entrar en contacto con los elementos históricos; un edificio que albergaría un centro de interpretación sobre el yacimiento arqueológico, con explicaciones sobre la forma de vida y la cultura material de la época; y en un círculo el recinto de la iglesia-cementerio.
En la segunda imagen vemos un detalle de la basílica y una pasarela, diseñada para que el visitante pueda apreciarla desde arriba, y comprender mejor la distribución de los atrios, naves, altares, pilas bautismales y el resto de los elementos arquitectónicos a la vez que se le explican sus características y funciones.
La plataforma de observación fue idea de un equipo dirigido por José Ramón Cruz del Campo y la del parque de la basílica de otro dirigido por José María Romero. Formaban parte de los proyectos que desarrollaron de forma conjunta el Ayuntamiento de Marbella y el Colegio de Arquitectos de Málaga.
Fueron dados a conocer a principios de 1991. Lo que ocurrió después, tras las elecciones municipales de ese año, todos lo sabemos. Lo que ha ocurrido ahora lo preveíamos.
Basilica Proyecto Pasarela

Bosque Vega del Mar talado

Parcela arrasada de Vega del Mar,  29 de septiembre de 2011

La visión no deja, no puede dejar, indiferente a nadie con algo de sensibilidad, descartada esta palabra del diccionario mental de los que han promovido o ejecutado la bestial tala, en el curso de los trabajos de rehabilitación de la basílica paleocristiana de Vega del Mar. Porque los que han conocido el bosque de eucaliptos en Lista Vista baja se sobrecogen cuando contemplan el enorme hueco dejado en el paisaje por los taladores, un hueco que se traslada al corazón de los que hemos contemplado y disfrutado de ese bosquecillo junto a la orilla del mar.
Un espacio de tierra apisonada se abre donde antes se levantaban los árboles que rodeaban la basílica y su necrópolis. Un vacío que extraña y estremece, al percatarse, después de la primera impresión visual, de la muerte indiscriminada de tantos y tantos ejemplares de los árboles. De una especie que no hace demasiado tiempo poblaba grandes extensiones de la colonia de San Pedro Alcántara, hasta el extremo de convertirse en símbolo de la misma. Pues según uno de los promotores del turismo en nuestra comarca: Ramiro Campos Turmo (1929), que proyectaba “El jardín de España” entre Marbella e Istán, poblándolo de árboles característicos de diferentes lugares de nuestro país y San Pedro Alcántara estaría representado por “El eucaliptus, árbol generoso que saneó los terrenos marítimos”.

Eucalitpo simbolo
Sabemos que el eucalipto es un árbol perseguido, casi maldito. Su origen lejano hace que no encaje en los ecosistemas que nos rodean: no fertilizan la tierra donde se encuentran plantados y no promueve otras vidas vegetales o animales en su entorno.
Pero en San Pedro Alcántara este árbol sí fue promotor de vida, y nada menos que de la humana. Porque se plantaron para desecar las zonas encharcadas de las desembocaduras de los ríos, en este caso de Linda Vista era el arroyo del Chopo y el arroyo del Negro (hoy entubado y prácticamente desaparecido). Así se eliminaron charcos donde los mosquitos propagadores del paludismo tenían un lugar idóneo de propagación, y libraron de la enfermedad y la muerte a muchos sampedreños hasta entrado el siglo XX. Solamente por esto hubieran merecido que se conservara ese eucaliptal, pero es que también tuvo un aprovechamiento forestal inmenso, al ser un árbol de crecimiento rápido. Según José Gómez Zotano (2005), su madera era utilizada como combustible, así se empleaba en la central eléctrica del Salto del Agua, cuando la fuerza del agua que llegaba a ella era insuficiente para mover las dinamos, por lo tanto esos ahora destruidos eucaliptos producían la electricidad que necesitaba nuestro pueblo. Eucaliptos que, según este profesor de la Universidad de Granada, alcanzaron un alto grado de naturalización en el territorio sampedreño, y cubrieron extensas parcelas, como el bosque de Pernet. Y superaban en número, con creces, al resto de los árboles plantados en el latifundio sampedreño, como está documentado en un inventario del año 1918, en el cual se puede comprobar que de un total de 296.852 árboles, había 203.181 eucaliptos, seguidos muy de lejos por 27.185 pinos piñoneros o 15.761 chopos. Y aunque han ido disminuyendo su presencia entre nosotros, todavía podemos apreciar agrupaciones en las inmediaciones de San Pedro Alcántara o ejemplares majestuosos, en altura y grosor, como algunos situados en Guadalmina, El Ingenio, el Paseo Marítimo o en las mismas arenas de la playa de la Salida.
Fueron estos eucaliptos, ahora extirpados de raíz de la fértil tierra sampedreña, los que propiciaron a comienzos del siglo XX, cuando se plantaron, el descubrimiento de la iglesia y necrópolis de aquellos primeros cristianos malagueños, los que vivieron y murieron en Vega del Mar. Eucaliptos que respetaron el ingeniero José María Martínez Oppelt, que investigó los restos arqueológicos por primera vez, en la década de 1910, o el arqueólogo José Pérez de Barradas en los años siguientes. Al igual que hicieron más tarde otros reputados investigadores alemanes o españoles, como Rafael Puertas o Carlos Posac, que publicaron diversos trabajos sobre sus excavaciones en el templo-cementerio de San Pedro Alcántara.
Hace tiempo que el bosque fue cercado, como otras muchas zonas verdes, por intereses urbanísticos o por la ineficacia de la gestión municipal, que por ejemplo ha dejado morir y no ha repuesto las palmeras de la calle Marqués del Duero. De este modo, los intereses particulares han ganado una batalla, otra más, a los generales, a los vecinos que han dejado de disfrutar de jornadas de convivencia acompañados de un espeto o de una paella a la sombra de los eucaliptos, tras un baño en la playa cercana. Se fue sitiando el bosque, abatiendo los árboles y construyendo edificios, por lo cual no sería extraño que este último asalto sea el preludio de su fin definitivo, marcado ya con tinta indeleble en algún plan urbanístico, que ansía un terreno en primera línea de playa.
La excusa de protección para el yacimiento resulta incongruente, pues la mayor parte de los eucaliptos que se encontraban en la basílica y su alrededor se habían ido eliminando paulatinamente, por lo que las estructuras ya poco tenían que temer de sus raíces, cortados algunos con el pesar de los que lo defendían, como don Carlos Posac, que durante las excavaciones y cuando se hallaba algún elemento deteriorado por los árboles y alguien proponía su exterminio, decía que él además de arqueólogo pertenecía a la Sociedad Protectora de Animales y Plantas.
Quizá estuviera justificada todavía alguna entresaca pero no la tala indiscriminada y salvaje que ha destruido un paisaje secular y familiar. Todo un atentado al medio ambiente y a la historia de San Pedro Alcántara.
Ahora sólo nos queda arrancar está página de la guía arqueológica escrita por el doctor Posac (1999), al igual que han arrancado de cuajo los eucaliptos:
“Con el paso de los años se han convertido en unos árboles esbeltos de gran altura. Y si bien podemos culparlos de haber causado graves trastornos en las estructuras de los muros y sepulturas, con el empuje de sus extendidas raíces, también merecen alabanzas porque brindan estímulos estéticos y emotivos que contribuyen a dejar un recuerdo muy grato en el ánimo de cuantos visitan aquel paraje. Así, por ejemplo, cuando sopla la brisa marina el tenue movimiento de sus millares de hojas lanceoladas produce un rumor suave que podría interpretarse como un eco lejanísimo de las salmodias que resonaron antaño en el recinto del santuario”.

Eucaliptos Vega del Mar Rosas Verde

Eucaliptos Vega del Mar y la Concha Rosa Verde

Eucaliptos en Vega del Mar, según las memorias arqueológicas de Pérez de Barradas. Hacia 1930

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Basilica Vega Mar Hierbas

Basílica paleocristiana Vega del Mar

El partido Opción Sampedreña (OSP) denuncia que la alcaldesa inauguró ayer, a pesar de la prohibición marcada por la ley electoral, la llamada Sala Arqueológica del Cortijo de Miraflores. Más que una sala sería la Pared Arqueológica porque eso es lo que ocupan las vitrinas con los objetos expuestos, además de las tres antiguas maquetas de las termas de Las Bóvedas, la villa de Río Verde y la basílica de Vega del Mar.

Marbella merece un museo de historia local, y después de cuatro años se encuentra con unas vitrinas adosadas a la pared de la abigarrada sala que contiene el molino de aceite del cortijo. Esta es la consideración que ha tenido el patrimonio histórico para el Ayuntamiento actual, al igual que los abandonados restos del trapiche azucarero del propio Cortijo de Miraflores, o del trapiche del Prado, o de la villa romana de Río Verde, etc.

Pero algo es algo. En San Pedro Alcántara ni siquiera Pared Arqueológica tenemos. Y eso que las termas romanas y la basílica paleocristiana están en nuestro entorno, donde duerme el sueño de los justos un proyecto para convertir la zona en parque arqueológico y centro de interpretación.

Lugares que no cuentan con indicaciones para llegar a los yacimientos, verdaderas joyas del patrimonio andaluz, ni con carteles que digan cómo y cuándo se pueden visitar. Y casi mejor que sea así, porque si usted quiere visitarlo y se dirige a la Oficina de Turismo le dirán que no se puede, ya que ambos yacimientos están cerrados desde hace un par de años, y cualquier persona, sea ciudadano de San Pedro o turista que llegue de cualquier lugar, no puede acceder a los mismos.

OSP denuncia la gravedad del asunto, ya que por ley los monumentos declarados Bien de Interés Cultural, tienen que estar visitables, y si no que se lo digan a la familia Franco que ha tenido que abrir al público su Pazo de Meirás. Pero aquí el patrimonio sirve para eso, para que la mediática señora alcaldesa inaugure algo, aunque sea mínimo, en periodo preelectoral.

Trapiche del Prado 2009

Vista general del trapiche del Prado, octubre de 2009.

En la costa oriental malagueña y en la granadina son muy numerosos los testimonios arquitectónicos del pasado azucarero, que hasta fechas recientes molieron la caña.
En nuestra costa, la occidental, la actividad industrial y agrícola sacarina había cesado mucho antes, y el patrimonio industrial y preindustrial azucarero no es tan abundante, pero no por ello carecemos de ejemplos suficientemente representativos.
Aparte del Ingenio Grande de Manilva, que funcionó desde mediados del siglo XVII hasta mediados del XVIII, es en el municipio de Marbella donde disponemos de bastantes ejemplos ligados al cultivo de lo que fue durante mucho tiempo el cultivo más rentable que producían estas tierras: la caña dulce.
Al norte de la ciudad de Marbella se levantan todavía los restos del trapiche del Prado. Con datos que arrancan en 1644 son varios los autores que se han ocupado de su historia, especialmente José Pérez Vidal (Revista de Dialectología y Tradiciones Populares, 1971) y Lucía Prieto Borrego (revista Cilniana, 1996 y revista Baetica, 2008)

En el cortijo de Miraflores también se conservan elementos muy representativos de otro trapiche, levantado para hacerle la competencia al del Prado, a mediados del siglo XVIII, empeño de los todopoderosos Domínguez.
En San Pedro Alcántara la construcción del trapiche de Guadaiza sustituyó al del Prado en la década de 1820, motivado por la abundancia de tierra, agua y el alejamiento de los intereses localistas de la clase dirigente marbellera. Al crearse la colonia agrícola, se reutilizaría para granja escuela de capataces. Conservándose, dos edificios, los arcos terminales de un acueducto y una alberca.
También en San Pedro Alcántara el edificio de la Alcoholera es el hito actual más significativo del antiguo complejo fabril. Otros edificios, en manos de particulares, nos recuerdan la importancia de un barrio, El Ingenio, clave en el proyecto emprendido por el marqués del Duero.
En El Ángel, también colonia agrícola y azucarera después de ser ferrería, un magnífico jardín recuerda su esplendoroso pasado, junto con los embalses construidos para regar los cañaverales: el Viejo y el Nuevo.
A estos embalses hay que sumar el de las Medranas, el de la Leche y el de Cancelada, todos de la colonia de San Pedro Alcántara, situados respectivamente en los términos de Marbella, Benahavís y Estepona.
Esta riqueza patrimonial, que abarca más de trescientos años de actividad azucarera, no es correspondida con la adecuada conservación y difusión por parte del Ayuntamiento de Marbella. Al contrario, el deterioro de los elementos citados es palpable y en algunos casos irreversible (sufriendo de un abandono que tienen un denominador común con los yacimientos arqueológicos de Las Bóvedas, Vega del Mar o Río Verde).
Es por ello que Lucía Prieto ha levantado su voz una vez más (diario Sur del 3 de marzo) para reivindicar, una actuación que proteja y dignifique el trapiche del Prado, que a comienzos del siglo XIX se convirtió en uno de los establecimientos preindustriales andaluces más modernos, tras la inversión del belga Enrique Grivegnée que lo dotó de la tecnología más adelantada del momento: diario Sur del 3 de marzo.   Además, el abandono de la actividad fabril en El Prado, y la apertura por parte del nuevo propietario, Juan de Lesseps, del establecimiento de Guadaiza, en 1823, y la erección de una moderna fábrica de azúcar en el actual barrio de El Ingenio en San Pedro Alcántara, en 1871, hizo que El Prado no sufriera los cambios estructurales que experimentaron otros trapiches para adaptarse a la nueva maquinaria de vapor, propias de la revolución industrial. De ahí que su reconversión para nuevos usos, por ejemplo bodega, que sería su última utilización a comienzos del siglo XX, respetase más el edificio y se haya podido conservar mejor su tipología preindustrial.
De este modo, podemos considerar, a falta de nuevas excavaciones arqueológicas y posteriores estudios, que el trapiche del Prado pudiera ser la muestra más representativa del sector preindustrial azucarero malagueño, e incluso andaluz, por lo que es imprescindible profundizar en su investigación, en apoyo de su conservación y revalorización como uno de los elementos más representativos del patrimonio histórico municipal con tres siglos y medio de historia.
Los trapiches del Prado, Miraflores y Guadaiza no merecen ser por más tiempo los tres tristes trapiches de nuestro patrimonio histórico.

Escudo marques Duero Paseo Palmeras

Escudo del marqués del Duero en el Paseo de las Palmeras

El escudo familiar del marqués del Duero apareció en 1979 en la publicidad de la primera feria en San Pedro Alcántara de los ayuntamientos democráticos, utilizándose por parte de la Tenencia de Alcaldía, con Manuel López al frente de la misma, como elemento identitario de la localidad.

Había sido dibujado por Fernando Alcalá, que lo explicaba así en su libro San Pedro Alcántara. La obra bien hecha del marqués del Duero, publicado el mismo año: en los cuarteles aparecen las armas de los apellidos del fundador de la colonia: Gutiérrez de la Concha e Irigoyen, mientras que el yelmo y la corona son las que correspondían a un marqués, y el manto de armiño representan la Grandeza de España, que acompañaba al título del marquesado del Duero.

Con posterioridad serviría como símbolo de la Asociación Pro Independencia de San Pedro Alcántara y su partido paralelo, I.S.P. Hoy todavía es empleado por estas dos formaciones.

En 1986, a propuesta del grupo municipal Pro Independencia, se convocó un concurso para confeccionar un escudo para la localidad, resultando ganador Fernando Alcalá. Este símbolo ha sido empleado con altibajos, según el libre parecer de los gobernantes, pues la Junta de Andalucía no lo reconoció oficialmente al no ser entidad administrativa autónoma San Pedro Alcántara.

De 1983 es el escudo que se colocó en el Paseo de las Palmeras. Hoy su piedra está ennegrecida con el paso del tiempo y sus imágenes semiocultas por la suciedad y la vegetación. El otro, el blasón ideado por Alcalá no aparece en los últimos carteles de las actividades que se desarrollan en nuestro pueblo. Al contrario, hemos visto uno enorme de Marbella en los puestos de venta que se han instalado este verano en el Paseo Marítimo.

¿Blasones ocultos por negligencia? ¿O blasones ocultados por quienes pretenden negar cualquier atisbo de identidad a San Pedro Alcántara, a su historia y a sus habitantes?

Escudo Alcalá 1983 

Escudo diseñado por Fernando Alcalá