El mapa, publicado en ABC el 21 de noviembre de 1956, está plagado de errores. Se libra de ellos la situación de la almadraba, que por entonces y por poco tiempo intentó la pesca del atún frente a San Pedro Alcántara. Pero la situación de las termas, la basílica, la torre vigía e incluso la fábrica de hielo de Guadalmina son de un desatino total.

No sabemos la responsabilidad que tuvo en el disparatado dibujo el autor del artículo, Víctor de la Serna, en su crónica “Andalucía. Sacrilegio en la Costa del Sol. Ángeles sobre la piscina”, de la serie “Nuevo Viaje de España”, a quien Las Bóvedas le produjo admiración. Aunque ante su abandono el sentimiento se torna en denuncia. Algo sorprendente en una España sometida a la férrea censura franquista, aunque la tendencia monárquica se podía considerar de oposición al liderazgo del dictador y el currículum falangista de primera hora se lo permitía al escritor.

De este modo escribe De la Serna: “…las colosales ruinas de unas termas romanas. Partiendo de ellas hacia el Norte, en dirección al pueblo de San Pedro de Alcántara, una conducción de agua, con registros cada doce metros y medio se extiende en una distancia de casi una legua… Hasta hace quince días las termas servían de cubil de cerdos”. Y tuvo que ser una extranjera, en concreto una ciudadana americana (que suponemos sería la primera dueña del chalet Torre de Marfil), quien la rescató del uso porcino.

En cuanto a Vega del Mar continúa el testimonio de una lacerante realidad. “De las cuatro ruinas de basílicas paleocristianas que se conocen en la península éstas son las que conservan más puramente ese elemento estremecedor de nuestra salvación que es la pila bautismal”. Aunque aquí el horror de su abandono, de su inadecuado uso, es mayor, ya que “sirve ocasionalmente de letrina a los jabegotes de la costa, a los vagabundos…”

El autor indica que tal vergüenza exige una reparación, así que entre sus amigos de Madrid y el obispo de Málaga Herrera Oria, no tardarán en purificar de inmundicias la pila bautismal y con ello se podrá sentir el rumor de las alas de los ángeles.