Carlos Posac

La Asociación Cilniana aprobó, a propuesta de José L. Casado Bellagarza, en su última Asamblea General, el nombramiento como socio de honor de Carlos Posac Mon, que además de poseer un brillante curriculum investigador es un hombre comprometido con la difusión del patrimonio histórico local y con su protección.

Descubridor de la villa romana de Río Verde, fue director de varias campañas de excavaciones en Vega del Mar (San Pedro Alcántara) y coautor, con Rafael Puertas Tricas, de un libro sobre esta iglesia paleocristiana y su necrópolis.

Curriculum del doctor Carlos Posac Mon:

Nació en Tarragona aunque a los 10 años de edad se traslada con su familia a Melilla. Inicia sus estudios universitarios en la facultad de Filosofía y Letras de Zaragoza para continuarlos, especializándose en la rama de Filología Clásica, en la Universidad Complutense de Madrid.

Tras obtener la cátedra por oposición de Lengua Griega ejerce su trabajo en las ciudades de Badajoz y Ceuta hasta que por concurso de traslado es destinado al Instituto Español de Tánger.

Desde el primer momento compagina su labor docente con su pasión por la Arqueología ya que, cursando el último año de carrera, forma parte del Seminario de Historia Primitiva del Hombre que dirigía el profesor Julio Martínez Santaolalla. A partir de aquí interviene en numerosísimas campañas arqueológicas no solo en España sino también en el norte de Marruecos e Italia. Desempeña el cargo de Delegado Local de Excavaciones Arqueológicas de Ceuta y, gracias a su infatigable trabajo y numerosos proyectos, éstos quedarán fraguados en la creación del Instituto de Estudios Ceutíes y la Sala Municipal de Arqueología de dicha ciudad, futuro Museo Arqueológico. Leer más

Insripcion Petronius

En los años 40 del siglo XX se encontró en la hacienda Guadalmina, de San Pedro Alcántara, una inscripción funeraria romana, grabada en una piedra de mármol de color verde. La conocemos a través de un artículo de la revista del Departamento de Prehistoria y Arqueología de la Universidad Autónoma de Madrid, firmado por María Luisa Ramos, Socorro Viada y Lourdes Roldán, que la tradujeron de la siguiente forma:

«Petronius Priscus era hijo de Petronius Sergianus; al morir éste, aquél le añadió un epitafio en el monumento que ya estaba dedicado a sus abuelos».

Constituye, junto con la lápida dedicada a la niña Firmana, encontrada en las excavaciones de la basílica paleocristiana de Vega del Mar, un elemento de gran consideración para la historia más remota de nuestra localidad.

Torre de Bovedas, diciembre 2008

Ocurre todos los años por estas fechas.

En diciembre se publica en la prensa la noticia del «rescate del olvido» y «la puesta en valor» de las torres almenaras de la costa malagueña.

Así ha sido en los tres últimos años.

7 de diciembre de 2006: La Demarcación de Costas, dependiente del Ministerio de Medio Ambiente rehabilitará en 2007 un total de 7 torres en la costa de Málaga, entre ellas la de Bóvedas en San Pedro Alcántara. El presupuesto es de 824.307 euros y se adjudicará antes de que acabe el año (2006).

23 de diciembre de 2007: El organismo antes citado ha adjudicado por 907.000 euros la rehabilitación de las 7 torres a la empresa pública Tragsa. Las obras se iniciarán a principios de 2008.

4 de diciembre de 2008: Casi idéntica noticia. La empresa Tragsa, con un presupuesto «superior» a 907.000 euros rehabilitará las 7 torres. El plazo de ejecución es de 15 meses. Las obras han comenzado esta semana.

Los últimos días de diciembre visitamos la torre de Bóvedas, a orillas del sampedreño arroyo del Chopo. Piedras desprendidas, huecos sin tapar. Y las obras no habían empezado, al menos por nuestra torre vigía. Como estamos a comienzos de año queremos ser optimistas y pensar que se rehabilitará en el enésimo plazo fijado

Bóvedas, interior 

Termas de Las Bóvedas 

«Una Pompeya española»

C.A.D.  Por esos mundos. Primer trimestre, páginas 325-328. Madrid, 1916. 

Continuación 

Es de esperar de la cultura y del patriotismo del distinguido descubridor de estas ruinas que, apoyado por el consejo de administración de la Sociedad General Azucarera de España, ha de continuar sus exploraciones y extenderlas, seguramente nos proporcione más datos en que fundamentar la hipótesis que nos sugiere la imaginación, sobreexcitada al contemplar aquellos mudos testimonios de un pueblo borrado de la tierra y hasta de la memoria de los hombres, por no se sabe qué causa ignorada y misteriosa.

En el año segundo del reinado de Valento y Valentiniano, al rayar el alba de un 21 de Julio del 365 de nuestra Era, se sintió en las provincias granadinas y otra del imperio, un violento terremoto. «Las olas del Mediterráneo hirvieron como en la más despiadada borrasca…. A muchas varas de distancia de Malaca, Sexi y Abdera quedaron en seco las playas… Retrocedió luego el mar con ímpetu furioso, estrellando a los buques contra los muros de las casas, inundando las aguas todos los pueblos de la ribera, ahogando a multitud de familias». Leer más

Cabeza de mármol, Las Torres

Cabeza de mármol encontrada junto a la torre de Guadalmansa 

Con el sugestivo título de «Una Pompeya española», y exagerado a todas luces, se publicaba en la revista Por esos mundos en el año 1916, la primera noticia sobre los descubrimientos arqueológicos en dos lugares pertenecientes a la colonia de San Pedro Alcántara: Vega del Mar y Guadalmansa.

 Del autor del artículo sólo conocemos las siglas con que firma, C.A.D., aunque del descubridor de las ruinas romanas sabemos que fue José Martínez Oppelt, ingeniero agrónomo que administraba entonces la colonia, y que tuvo la sensibilidad de preocuparse de su conservación.

Transcribimos a continuación el artículo, de una copia que nos facilitó hace algún tiempo el profesor y arqueólogo don Carlos Posac Mon, y al cual queremos expresar aquí nuestro agradecimiento.

«Una Pompeya española» 

C.A.D. Por esos mundos. Primer trimestre, páginas 325-328. Madrid, 1916.

A 60 kilómetros de la costa al oeste de Málaga, en una extensión de más de 5.000 hectáreas, en los términos municipales de Marbella y Estepona, incultos eriales fueron transformados por la férrea voluntad del ilustre general Concha, marqués del Duero, en una magnífica colonia agrícola, que bautizó con el nombre de San Pedro Alcántara.

Después de pasar por manos de varios dueños, ha venido a parar a las de la Sociedad General Azucarera de España, que realiza una explotación, espléndida y científica, pudiéndose considerar hoy esta colonia como un modelo, siendo el primer sitio en España donde se ha cultivado el algodón en gran escala y con excelentes resultado; innovación importantísima para la agricultura nacional, de la que nos ocuparemos en otra ocasión. Leer más