Bóvedas, interior 

Termas de Las Bóvedas 

«Una Pompeya española»

C.A.D.  Por esos mundos. Primer trimestre, páginas 325-328. Madrid, 1916. 

Continuación 

Es de esperar de la cultura y del patriotismo del distinguido descubridor de estas ruinas que, apoyado por el consejo de administración de la Sociedad General Azucarera de España, ha de continuar sus exploraciones y extenderlas, seguramente nos proporcione más datos en que fundamentar la hipótesis que nos sugiere la imaginación, sobreexcitada al contemplar aquellos mudos testimonios de un pueblo borrado de la tierra y hasta de la memoria de los hombres, por no se sabe qué causa ignorada y misteriosa.

En el año segundo del reinado de Valento y Valentiniano, al rayar el alba de un 21 de Julio del 365 de nuestra Era, se sintió en las provincias granadinas y otra del imperio, un violento terremoto. «Las olas del Mediterráneo hirvieron como en la más despiadada borrasca…. A muchas varas de distancia de Malaca, Sexi y Abdera quedaron en seco las playas… Retrocedió luego el mar con ímpetu furioso, estrellando a los buques contra los muros de las casas, inundando las aguas todos los pueblos de la ribera, ahogando a multitud de familias». Leer más

Cabeza de mármol, Las Torres

Cabeza de mármol encontrada junto a la torre de Guadalmansa 

Con el sugestivo título de «Una Pompeya española», y exagerado a todas luces, se publicaba en la revista Por esos mundos en el año 1916, la primera noticia sobre los descubrimientos arqueológicos en dos lugares pertenecientes a la colonia de San Pedro Alcántara: Vega del Mar y Guadalmansa.

 Del autor del artículo sólo conocemos las siglas con que firma, C.A.D., aunque del descubridor de las ruinas romanas sabemos que fue José Martínez Oppelt, ingeniero agrónomo que administraba entonces la colonia, y que tuvo la sensibilidad de preocuparse de su conservación.

Transcribimos a continuación el artículo, de una copia que nos facilitó hace algún tiempo el profesor y arqueólogo don Carlos Posac Mon, y al cual queremos expresar aquí nuestro agradecimiento.

«Una Pompeya española» 

C.A.D. Por esos mundos. Primer trimestre, páginas 325-328. Madrid, 1916.

A 60 kilómetros de la costa al oeste de Málaga, en una extensión de más de 5.000 hectáreas, en los términos municipales de Marbella y Estepona, incultos eriales fueron transformados por la férrea voluntad del ilustre general Concha, marqués del Duero, en una magnífica colonia agrícola, que bautizó con el nombre de San Pedro Alcántara.

Después de pasar por manos de varios dueños, ha venido a parar a las de la Sociedad General Azucarera de España, que realiza una explotación, espléndida y científica, pudiéndose considerar hoy esta colonia como un modelo, siendo el primer sitio en España donde se ha cultivado el algodón en gran escala y con excelentes resultado; innovación importantísima para la agricultura nacional, de la que nos ocuparemos en otra ocasión. Leer más